Doblé una garza

Doblé una garza, la misma

tantas veces, idénticas las esquinas

distintas todas, nada nunca es igual.

Doblé una garza, mil veces

mis dedos conocen la forma

del papel transformado

en veintiséis movimientos.

Doblé una garza, era un cuadrado

ahora son muchas aves

y aun deshaciendo el doblez

no podría quitar las marcas.

Doblé una garza, vuelan mil colgadas

a mí también me doblo

he hecho tantas marcas

y en todas puedo volar.

El mango de la tarde

Partí un mango que escondía el sol entre la cáscara

me lo comí con un tenedor, no necesité lavarme la cara

igual me supo a la fruta que comía de pequeña

sentada en un puesto en el mercado, esperando a mi mamá

el jugo resbalándose entre mis manos.

Así un mango también puede ser una máquina del tiempo

me devuelve a una niña feliz

que tenía todo lo que quería entre las manos,

y que sabía que regresaría a tenerlo la semana siguiente.

La felicidad puede ser eterna de tantas veces que la sintamos

bocado a bocado.

Derretir el chocolate

Sentados frente al café

hay un momento de espera

hasta que huele como debe

antes sólo es agua

tomar café sin sabor

un remedo de beso sin fuego

¿cómo aprendimos a aceptar menos?

quiero tomarme una tormenta

que se derrita el chocolate al morderlo

sentirle el sabor a la comida

y quemarme entre otra boca.

De vuelta a las preguntas

Comenzamos la conversación

haciendo las preguntas importantes

cuál helado es tu favorito

la canción que escuchas

cómo tomas el café.

Nada es superfluo

cuando te quieres despertar

y saber a qué sabes

antes de decir buenos días.

Es cuando nos dejamos de buscar

en los espacios pequeños

que se destruyen los puentes

y fluye el olvido entre los dos.

Te quiero encontrar en el olor que prefieres

vestirme de tu color

comprar el vino que te guste

saber en dónde habitas.

A veces lo he olvidado

regresar cuesta, se lleva más carga

por eso vuelvo a preguntarte

de qué lado de la cama prefieres amar.

Mi lista de deseos

Quiero un jardín japonés

bambú alrededor y peces en medio

los puentes y cataratas, portales suaves

quiero flores colgantes

a donde lleguen colibríes

colores encendidos, olor a lavanda

quiero una silla bajo la sombra

cerca de donde sopla el viento

protegida de la lluvia

quiero que esté a una puerta de distancia

el lugar en donde te encuentre

hasta cuando no estés.

Una moneda

Le doy vueltas a la moneda que sostengo en la mano

Misma rueda, distintos lados.

Te miro en uno, la cara hacia mí,

en la parte escondida estoy yo.

Compartimos el círculo,

sin vernos.

1000 de todo

Doblo mil garzas

sujeto mis manos

en movimientos iguales

pero todas son distintas.

Se necesita mil de todo

para hacer todas las posibles formas

besar con todas las ganas

quedarse con todos los sabores.

Necesito mil maneras

de verte despertar

para soñar contigo

mil noches más.

Una noche de jazz

Entré al infierno en una noche de jazz

el Diablo debe haber estado de buenas

sonaba una canción para apagar la luz

prenderle fuego a los barcos

con todos los marineros adentro

besarse a la luz de la hoguera

y olvidar los gritos del fondo.

El Diablo sabe muy bien

cómo se siente amar sin futuro

por eso inclina la inspiración al desencanto.

También conoce, estoy segura,

el flotar en un mar de noche

así como siento

cuando me sumerjo en tus ojos

y tú te sumerges en mí.

Rico infierno, al menos esta noche.

El tiempo más triste

Dejé de hablar de ti en presente

cuando no te pude conjugar en futuro

el pasado se hizo menos que perfecto

ya no hay más que el final

y ahora sólo hablo de ti

declinando el futuro

en lo que nunca será.