Veo a mis hijos que tienen el infinito por delante. Toda posibilidad. La vida abierta para que se tomen todo el tiempo del mundo. Qué maravilla comenzar así la existencia, no sabiendo lo efímera que es. Es el momento de tomar decisiones arriesgadas, absurdas, probar callejones sin salida. Hay tiempo.
Las experiencias nos enseñan que eso no es así. Nos encarrilan, estrechan el horizonte, dan miedo. Si las dejamos.
La maravilla de volver a comenzar es tener de nuevo la oportunidad de tomar decisiones, con el beneficio de la perspectiva que todo se acaba, rápido. Todo tiene que ser más precioso, significar más, doler menos. Al carajo el miedo. Lo que queda de vida, a aprovecharla.
