Perspectiva

Veo a mis hijos que tienen el infinito por delante. Toda posibilidad. La vida abierta para que se tomen todo el tiempo del mundo. Qué maravilla comenzar así la existencia, no sabiendo lo efímera que es. Es el momento de tomar decisiones arriesgadas, absurdas, probar callejones sin salida. Hay tiempo.

Las experiencias nos enseñan que eso no es así. Nos encarrilan, estrechan el horizonte, dan miedo. Si las dejamos.

La maravilla de volver a comenzar es tener de nuevo la oportunidad de tomar decisiones, con el beneficio de la perspectiva que todo se acaba, rápido. Todo tiene que ser más precioso, significar más, doler menos. Al carajo el miedo. Lo que queda de vida, a aprovecharla.

Reconocer

Me cuesta muchísimo reconocer a la gente por su nombre. Pero me recuerdo perfectamente de lo que me cuentan. La vida, para mí, es una historia contada desde muchos puntos de vista.

Abrirse a la mente de los demás es conocer otras dimensiones. No todas valen la pena para nuestra experiencia personal. Pero siempre podemos aprender algo distinto. Lo que hagamos con eso, depende de nosotros.

Reconozco que me hace falta demasiado. Mucho interés, mucho enfoque, más delicadeza. Lo que sí tengo, es suficiente curiosidad.

Elotes

Hay sabores que reconfortan. No sólo porque nos traen recuerdos, también porque la comida es la medicina que usa nuestro cuerpo. La química nos pone en algún estado especial.

Parte por eso es que es tan difícil dejar de comer lo que no nos conviene: nos hace sentir bien. Hay que volverse a entrenar para tener la misma satisfacción con lo que nos hace bien. No es una tarea sencilla, pero se puede.

Me comí un elote con mantequilla. Casi tan bueno como una dona. Casi. Lo bueno es que no tengo donas en casa.

Demasiada calma

Eso de «la calma antes de la tormenta» hace que piense que uno siempre debe estar en un estado de alerta. Como si estar tranquilo fuera un mal presagio. Supongo que en el tiempo de las cavernas, esperar lo peor en todo momento era la única forma de sobrevivir. Pero es una desgracia traerlo a nuestra modernidad.

Según algunos psicólogos, las relaciones tormentosas nos gustan porque equivocamos la emoción con la ansiedad. Ese shot de adrenalina que nos da la incertidumbre, el pleito, las reconciliaciones grandiosas, nos llenan de emoción, hacen que el corazón se acelere y que uno se quede con ganas de más. Pura drogadicción. Y, cuando estamos en una relación donde no pasa nada de eso… confundimos estabilidad con aburrimiento. Cual pendejos.

Quiero querer algo mejor. Para mí. Para no estar confundida. Para que mi corazoncito sea feliz y se sienta seguro. Ni siquiera necesito estar en estado de alerta constante para estar delgada, porque me motivo a mí misma. Sólo necesito darme el espacio para no sentir que tengo que salir corriendo.

En el peor momento

Hace poco me porté muy mezquina. Mucho. Sin la menor excusa. Sabiendo lo que estaba haciendo. Pequeña, mezquina.

Las personas comunes que van a la cárcel es porque tuvieron un pésimo día. Terminan tomando la peor decisión de sus vidas y desde allí no hay cómo hacer marcha atrás.

Quiero pensar que soy más que el peor momento de mi vida. Pero también estoy consciente que esos momentos pueden tener consecuencias irreparables. Así que, aunque sea mezquina, procuraré no serlo tanto.

Nuevas formas

Me cuestan los cambios. Integrar cosas nuevas a mi rutina requiere esfuerzo mental. Hasta emocional. Me gusta la constancia y me perturba cuando no hay consistencia de resultados.

Y resulta que la vida es todo menos inmutable. Me lo miro al espejo. En mis hijos. En mis relaciones. No hay mucha opción. O crezco o me estanco .

Sinceramente me hubiera gustado que algunas cosas no cambiaran de forma tan radical. Es doloroso renunciar al futuro que uno tenía en mente. Pero es lo que hay. Y simplemente toca aprender a usar las nuevas formas .

Notas

Hay demasiadas formas de medir el éxito. Y creo que lo más importante es tener la propia. Pero no se puede dejar de usar medidas estándar para ir con el progreso. Para eso sirven las notas en los colegios. No hay forma de saber si los estudiantes están aprendiendo si no pueden responder las preguntas básicas.

Pero… en casa hay que tener cuidado con poner la misma vara de medir para todos. Cada uno de los miembros de la familia necesita que se le trate de manera distinta y allí es la parte complicada. Porque no funciona siempre lo mismo, ni siquiera funciona para el mismo niño. Y eso cansa.

Me gustaría que a mí me pusieran notas para saber si yo estoy haciendo bien mi trabajo. Aunque no sé verdaderamente si estaría satisfecha con mi rendimiento.

Te vas

Te estás yendo desde que viniste

cuando dehabitaste mi cuerpo

dejaste de tomarme la mano para caminar

te fuiste solo a amigarte con gente desconocida

desde que sales con planes propios

y se me rompe el corazón.

Se me rompe y me lo llenas de orgullo

de ganas que te vayas, crezcas

que nada en el mundo te quede lejano

y que siempre quieras regresar.

Expectativas

Siento que se les ha sacado muy mala fama a las expectativas. Cuando hasta se puede demandar por publicidad engañosa. La creación de una idea, basada en hechos que nos hacen esperar un resultado, es parte de cualquier relación humana. No se puede vivir sin pensar que lo que uno hace tiene un futuro.

Lo que no sirve es tener castillos en el aire, basados en nada. Las demás personas no son responsables de nuestros cuentos de hadas.

Me gusta eso de hacer planes. Y de ser flexible. Se puede ambos.