Una tercera parte

Tengo mis trastos y los de mi mamá desde hace veinte años. Y los conservo, porque no hay forma de sacarme de la mente que no puedo sacarlos. Hasta hoy. Los puse todos en el mismo lugar y escogí lo que más me gusta. Hay cajas sin abrir y así se van a quedar. Si no las he usado en 20 años, no me hacen falta.

Uno debería limpiar todo con regularidad. Sacar lo que no usa. Dejar de guardar. Viajar ligero. Una de las mejores cosas de la vida es aprender qué es lo verdaderamente importante y quedarse con eso.

Me quedé con demasiado. Lo entiendo. Pero ya tomé un primer paso. Lo que sigue es más difícil.

Bajo ataque

Me están tratando de hackear la cuenta de Telegram. Es estresante porque se siente uno desvalido. Y uno hace lo que puede.

Cualquier violación de espacios privados es horrible. Y, ahora que tenemos nuestra vida en el teléfono, hasta peligroso.

Espero cortar el asunto por lo sano. Si no, hay que tomar otras medidas.

Un duelo

Mi año ha comenzado con pérdidas significativas. Eso, en una vida que ya conoció pérdidas. Tal vez la diferencia es que las siento muy seguidas.

No estamos preparados para los duelos. Para dejar ir. Para perder. Nos hacen falta herramientas emocionales y tiempo y apoyo. Y la valentía para sentir el dolor. Eso es lo que cuesta. Sentirlo y agotarlo.

Ahora también le estoy ayudando a mi hija a vivir un duelo y eso me cuesta aún más. Pero ya lo aprenderemos juntas.

Tacos

Dijiste algo y ella estalló en carcajadas

la salsa picante entre los tres

yo participo, ya no dirijo

y mi corazón se repara con polvo de oro

la dicha de llevarlos a comer tacos.

Cumplir tu edad

Te deseo, hijo mío, que siempre tengas esta edad guardada en algún lugar de tu consciencia. Que el mundo te siga siendo nuevo y que te sigas sintiendo su dueño sin conocerlo del todo. Que mires el futuro como una lista de posibilidades sin fin. Que tomes decisiones con valentía, sabiendo que eres dueño de sus repercusiones. Que te enorgullezcas de lo que puedes lograr y que te esfuerces para hacerlo.

Te deseo, hijo mío, que conserves la dulzura que te hace preocuparte de los demás y el amor propio para no ahogarte en los mares que no te corresponden. Que escojas bien a quiénes te rodeen, porque son tus espejos. Que te pierdas y te encuentres siempre, teniendo cuidado de no perder tus mejores relaciones en el camino.Espero, hijo mío, que la distancia de vida entre nosotros cada vez se acorte más y que me permitas seguirte acompañando en el camino a ser adulto. He aprendido a ser mejor contigo. Espero que los errores que cometas te hagan mejor, no más duro. Espero que ames y te amen. Espero que siempre encuentres cómo llegar a la felicidad, aunque no siempre estés allí.

Sobre todo, hijo mío, deseo que siempre sepas que te amo.

¡Feliz cumpleaños!!!

Afinidades

Encontrar gente con quién platicar a gusto es un regalo a cualquier edad. No sólo hacer monólogos porque uno quiere lucirse o quedarse callado porque no hay nada qué aportar. Una de esas conversaciones interesantes en las que uno quiere conocer y que lo conozcan.

Los seres humanos evolucionamos para estar acompañados y conocer a los que tenemos alrededor. Nos hace mejores. Nos mantiene sanos. Nos da felicidad. Sabernos apreciados y apreciar. Es parte de lo que nos define.

Así que encontrarnos en otro es un regalo. Y se aprecia aún más cuando uno ya no es tan joven. La vida está para compartirla.

Decisiones

Estoy planeando viaje con los chicos y no les estoy preguntando si les gusta el destino o no. Porque hay cosas que no saben si las quieren porque no las conocen. Y porque yo pago y yo decido.

Nunca he creído que en familia las cosas deban ser democráticas o igualitarias. Es una jerarquía bien delimitada, con obligaciones y privilegios que no son intercambiables. Obvio, esto aplica con los hijos que viven con uno. Y mientras hay una clara distinción de posiciones. No sé cómo será tener hijos adultos. Ya lo averiguaré.

Para mientras, sigo haciendo planes inconsultos, antidemocráticos, dictatoriales y enteramente propios. Y sé que, sea lo que sea, será una magnífica experiencia.

Soluciones

El chucho amaneció con la pata hinchada. Pobrecito. Salvé al gato de las fauces de la muerte, literalmente, pero mi pobre chucho anda con la pata hinchada. Tuve que llevarlo a la veterinaria. Fue un poco complicado, con muchas expectativas negativas y peores perspectivas. Menos mal no es nada permanente, sino una inflamación. Pero igual tiene hinchada la pata.

Uno tiene muchas cosas que tomar desiciones todos los días. No parece, pero hasta escoger la ropa significa un desgaste de la voluntad, en el que tenemos que involucrar nuestros sentidos y eso cansa. Es por eso que la rutina establecida ayuda para sacarse demandas diarias.

Saqué la emergencia, como saco todas. Y fue delicioso llegar a la casa a retomar mi quehacer de todos los días, simplemente para no tomar ninguna otra decisión. Ya establecí mis soluciones desde antes.

Emergencias

Soy excelente en una emergencia. Mantengo la calma, encuentro soluciones, tomo decisiones y hago lo que hay que hacer. Es bueno eso. Me han tocado más emergencias de las que quisiera. La sensación es de vacío de sensaciones. Hay un momento de no sentir, sólo hacer. La emoción viene después.

Han descubierto que, ante una amenaza, el ser humano pelea, huye, o se queda congelado. Es genético, supongo. Aunque me pregunto cómo pasaron sus genes los que se quedaron congelados como boquita para el tigre. Es bueno saber en qué categoría cae uno, pero muy difícil hacerlo antes de la emergencia. Y después, tal vez no sirva de mucho.

La adrenalina me deja temblorosa y agotada. Yo sé que necesito un lugar donde me digan mi mentira favorita y me sirvan algo de tomar. Pero no lo tengo y eso requiere otra clase de habilidades que no son tan distintas de cómo reaccionar.