Yo no hago fiambre. Pero sí como. Mis hijos no tienen anclado el sabor de la casa para eso, pero sí para el pavo. Hago galletas con la receta de mi mamá. Y compro el pastel de fresas con crema de los cumpleaños. Hay cosas que hacemos frecuentemente que tal vez repetimos de nuestras casas de antes y que los niños harán también.
Pero mis circunstancias son radicalmente distintas ahora que hace un año y me tengo que inventar cómo le voy a hacer para seguir las tradiciones, pero nuevas.
Esa es la única forma en las que se mantienen vivas las tradiciones: actualizándolas. Se deben adaptar a lo nuevo para seguir siendo relevantes y mantener su esencia para no perder su importancia. Veremos qué hacemos este año.
