Celebramos la graduación del colegio del mayor. Estuvo lindísimo. Ha tenido la bendición de compartir vida con un grupo maravilloso de chicos y nos la pasamos demasiado alegre. Yo no soy muy efusiva en mis declaraciones sentimentales, pero les escribí unas palabras a los amigos de mi hijo y a sus papás. Porque hay ocasiones en los que uno tiene que ser extremadamente claro en lo que siente.
Tal vez tendemos a ser más fáciles para decir lo que nos molesta. Como si hablar bonito y expresar cariño fuera demasiado frágil y nos fueran a romper. Obvio tirar una piedra no es lo mismo que enseñar el corazón a riesgo que se lo lastimen a uno. Pero el riesgo es peor, es quedarse con todo lo bonito pudriéndose por dentro por falta de aire y de luz.
A los míos les digo que los quiero, tal vez no muy dulcemente, pero lo hago. Más ahora. Abonar esa parte es más importante que cualquier otra cosa en mi vida.
