Te cazo un cielo
lo llevo entre las manos
junto con lo que conspiro
hacerte cuando duermes
colores en fuego
me manchan de calor los dedos
te marco, eres mi presa
te entinto de mis rosados al amanecer
y tú terminas lleno de mi olor
como yo de ti.
Te cazo un cielo
lo llevo entre las manos
junto con lo que conspiro
hacerte cuando duermes
colores en fuego
me manchan de calor los dedos
te marco, eres mi presa
te entinto de mis rosados al amanecer
y tú terminas lleno de mi olor
como yo de ti.
Las venas están quemadas de tanto fuego
ya sólo brillan las estrellas en los ojos
y todo el vino sirve para hacer labios
lo han dicho todo,
no hay palabras nuevas, ni imágenes sin verse
hasta que lo dices tú.
Me voy a ir para volver
y no seré yo quien regrese
pero sí me traerá con ella
me voy a perder para buscarme
llevo el mapa del olvido
y las manos llenas de brújulas
el norte es cualquier sitio
que quede a más de dos pasos de distancia
cuando salga a otra parte
espérame sin irte
que ya regreso.
Crucé la calle en amarillo
otra decisión a última hora
o la oportunidad de pasar
presente de forma imprudente
y con el peso del tiempo
que alarga las distancias
tú estás tan lejos
y ahora me cuesta avanzar
entre esquina y esquina.
Ahora la luz está en rojo
no me quiero quedar
varada en el camino
tú me esperas al final.
¿A qué saben tus besos
cuando estás en otros labios?
¿Te encuentran el gusto a fuego
a deseo húmedo?
Si no son mis labios,
¿los tuyos son iguales?
No hay besos a medias
bocas al aire.
Necesitas de mí
para besar así.
Cuando mi alma termine de escurrirse,
es un líquido frío que se condensa en mis huesos,
y salga a derramarse a otra parte
haz un cuenco con tus manos
deja que me fluya entre tus dedos
antes de desaparecer por completo
que si de esta vida se sale por una puerta
mejor que seas tú quien la abra para mí.
Tengo una canción nueva
varias, de hecho,
que no he estrenado
esperan que las use
mientras cocino
me bañe y cante
o te bese.
Mi hija tiene un infinito en la cabeza
se le sale en el pelo de mar revuelto
la voz de sirena declamando
y los ojos sin color definido.
Mi hija da pasos más largos que sus piernas
baila hasta caerse
y pide sin pena, lo quiere todo.
Mi hija es una pequeña tormenta
no pasa desapercibida
todo lo mueve.
Mi hija es un tesoro ardiente
me quema el corazón
la quiero abrazar para siempre.
Mi hija vuela
apenas le basta el cielo
y yo quiero ser el viento que la lleve.
Abrí el vacío
que separa un segundo del otro
lo alargué
como se estira un resorte.
Quiero que no pase el tiempo
no avanzar
quedarme suspendida
entre dos instantes.
Resguardarme en la nada
en donde no tengo que seguir
sólo estar.
¿Viste, Corazón, hasta dónde hemos llegado?
Tu persistencia y mi ignorancia
nos han traído a lugares
que nunca encontramos en un mapa.
Estamos al fondo de un océano, Corazón
y tú sigues insistiendo
en palpitar, qué necio, necio,
y yo casi ni respiro.
¿Te diste cuenta?
Ahora sólo podemos continuar.