Des tiempo

Destemplado, el día no empezó por la mañana,

sin sol para los pájaros que lo llamaron

ni lluvia para el jardín descuidado.

Hoy no hubo clima, ni color, ni viento,

el mediodía pasó por encima de mi cabeza

sin hacer sombra sobre la cual pararme.

No hubo frío, en este día sin clima,

ni ropa de calor que ameritara descubrir la piel

todo el gris del cielo que no va con nada.

Las horas que pasan así se escaparon de la nada

donde no hay color, ni sonidos, ni aire,

ni ausencia. Nada.

La noche recoge lo que no fue

y en la oscuridad, que ya es algo,

trata de hacerlo un recuerdo para olvidar.

Los días así ni siquiera salen de la memoria

ocupan un espacio que se traga las ganas

y no hay suficiente deseo para llenarlos.

La falta de tiempo, su no transcurrir,

me quita la vida. Y yo la quiero agotar

exprimirla hasta el final. No que se me desvanezca.

Me refugio en la cama buscando avanzar las horas

en la pausa del sueño. Hasta mañana,

espero que mañana sí exista.

Un pollo

Para preparar un pollo al horno

se necesita calor y mantequilla

la sal sin pensarla mucho

un limón escondido

dejarle la piel al animal

(pero no las plumas, no estamos haciendo una almohada).

El secreto de un ave

para que quede bien

es hacerla que olvide

haber volado alguna vez

y se deje triturar los huesos

bien tostados, sobre todo de las alas.

El propósito de un pollo

específicamente del que está en mi refri

es que lo hornee y lo sirva

cumpliendo, hoy, el mío.

Nuevo nombre

Acompañamos al día

cambiar de nombre

lo bautizamos con el agua

que emanó de nuestra piel.

Así puedo terminar

las noches redondas

con nombres nuevos

y fuentes abiertas.

Me quedé dormida

Encontré el artículo

logré leerlo entre los ojos a medias

una historia de príncipes perdidos

y bosques encantados

pero cierta en su mentira.

Me quedé dormida

se me cayó el teléfono

me despertaron los pájaros

que cantan cuando se van a dormir

así empezaron las canciones de cuna

con alas y plumas en melodía de despedida.

El príncipe del cuento

escrito como noticia

murió entre una ruina

metiéndose a mi sueño

y ahora, despierta, la quiero contar yo

para que te arrulle al dormir.

A veces

Salgo de bañarme mojada

el pelo botando gotas

me pongo la ropa que saqué.

A veces almuerzo

hay comida que me gusta

menos mal porque la hice yo.

A veces tomó café

con crema

en una taza grande.

A veces hago todo eso

siempre, todos los días,

no fallo nunca.

Porque, a veces,

entre la ducha y el café,

te quiero. Siempre.

Regresé al mismo río

En estos días sin nombre

se produce el milagro

de cruzar el mismo río

todas las mañanas.

Llego a la orilla

donde me espera el agua

que estaba ayer

o que va a estar mañana.

Cruzo la corriente

llego al otro lado

mañana comenzaré en el mismo lugar

y seré yo la distinta.

Fue el chocolate

Tengo vacío el corazón que me llenas de besos

se siente justo en el estómago, un lugar sin hambre,

con ganas de comer hasta dormir

y dormir para no tener que buscar comida.

El sitio que tiene un fondo para todo

menos para el chocolate o el tequila

pero que se llena demasiado fácil

con todo lo que me sirvo en el plato, y dejo.

¿Cómo lleno ese agujero?

Ya probé con la tableta que había en la mesa.

No estoy satisfecha. Quiero más. De lo mismo, pero no.

Porque no es chocolate lo que puede saciarlo.

Hasta la próxima luz

Mi sombra baja primero las gradas

haciendo carreras con el gato

el ritual de cada mañana

desde anoche que no la miro

regresa con la primera luz

espero su llegada con el sol

pero enciendo antes una lámpara

la del teléfono, para no caerme del segundo piso

porque el gato siempre quiere ganar

y compiten con mi sombra

halándome para ir más rápido

no sé si podría caminar

si ella no fuera adelante.

Tengo tiempo

Tengo todo el tiempo del mundo

Y lo he evaporado en la cocina

Revisando ecuaciones de matemáticas

Buscando declinaciones germanas.

Me regalaron días sin carro

Que se me van regando plantas

Los duermo en noches atropelladas

En días vestida para no salir.

Ahora hay un saco de minutos

Pidiendo que los llene con palabras

Pero se me escapan todas 

Dando instrucciones a niños inquietos.

Hay mañanas de sol, noches sin cielo abierto

Amigos sin visitas

Vino sin abrir

Comida que me espera para otra cena, no hoy, gracias.

Los gatos saben bien cómo gastarse

El tiempo sin reloj

De los días sin destino

Las puertas de la casa otro adorno más.

Se me va la tarde

Recordando sacar la ropa de la secadora

Preparando una cena más

Y recordando que mañana, tampoco voy a tener tiempo.

Los días iguales

El secreto de cada día es que siempre es igual

el sol sale por el mismo lado del jardín

y trepa por la misma pared para escaparse

dejando que la sombra arrope las plantas.

Pongo el despertador siempre a las cinco,

no teniendo a dónde ir, es importante estar lista.

Si no existieran los nombres,

podría un jueves llamarse lunes

y nos daría lo mismo,

salvo los viernes, porque ese día tomo vino.

Tenemos una cantidad limitada de pasos

entre la cocina y el cuarto,

el conteo da el mismo número

no importa cuántas veces recorramos el camino.

Estos días son iguales.

Pero me están cambiando.