El café no estaba frío

Pedí un café con leche

Llegó tibio, peor que frío

Los casis son peor que un fin

Nos dejan insatisfechos, buscando algo más

Que no nos llega, pero que podemos ver

Así se han destruido amores,

Perdido barcos, olvidado fortunas

La piel que casi deseamos

Los ojos que casi nos hechizan

Los te amos que casi decimos

Nos dejan el sabor del café

Casi caliente. Casi.

La siguiente vez, lo pido sin leche.

Me escondí

No vi el sol al despertar

Tampoco me dejó ponerlo en mi ventana

La noche se me quedó pegada a los pies

Un fango de luz (su ausencia)

La cama navegaba sobre las ganas perdidas

Una almohada ahogada en el suelo

Los pájaros delataban al día

Que seguía escondido detrás de tus párpados

Mi día no comienza hasta que me saludas

Puedo haber hecho la mitad de mi vida

Y empezar a existir cuando me hablas

Hoy me escondí de la puerta del cuarto

No quise insistirle al sol

Que puede quedarse afuera sin entrar más.

Hoy estabas dormido.

Poemas de otra gente

Leo poemas escritos para otras personas

los quiero para mí

La música de las palabras destiladas

hasta ser punzantes.

No hay poema dulce.

Si lo es, no es poesía, es publicidad.

Todos lo que se quedan pegados nos desgarran.

Tal vez por eso no leo tantos

los que más me gustan son los que duelen

y no quiero hacerme daño, no seguido.

Quisiera yo empuñar esa daga

y hacerte que te abras en mis manos

sobre tus manos sosteniendo una página abierta.

A lo mejor sólo necesito encontrar algo escrito por otro

y leértelo para que sea mi voz la que te hiera.

Tómame una foto

Como que no sé que lo haces

Para quedarte un momento

Con el momento que ya se fue

Y que no quise darme cuenta

Que ya se había pasado

En el momento que la tomaste.

Hago lo que puedo

A veces puedo muy, muy poco,

Un pequeño beso, un rápido abrazo.

A veces puedo menos

A penas una sonrisa.

Pero he encontrado que hacer lo que puedo

Es todo lo que puedo hacer.

Buscar entre lo vacío

Me busqué las letras escondidas

entre el cansancio de las noches de desvelo

todas las que bailan sin sentido

cuando me siento a esperar poder regresar a dormir.

Estoy llena de nada, de falta, de vacío.

Lo único que existe es la búsqueda.

Voy a llenarme del desorden al dormir,

para que las palabras vuelvan a ponerse en fila

haciendo algún tipo de sentido.

No sé cuándo volveré a caminar con otro propósito

que el poner un pie frente al otro porque hay que avanzar.

Vivir día a día hace todo nuevo cada vez,

pero cada vez hay que volver a comenzar.

Inesperado

No se imagina uno nunca, lo que puede suceder, aunque viéndolo hacia atrás, lo identifique. Los golpes duelen más cuando uno no los espera, el suelo se siente más duro y cuesta respirar.

Pero hay que levantarse.