Me gusta que me digas
qué versión mía conoces
porque es la más feliz.
Me gusta que me digas
qué versión mía conoces
porque es la más feliz.
Si las cosas
fueran como las quise
el hubiera existiría
y tú también.
Te estás yendo desde que viniste
cuando dehabitaste mi cuerpo
dejaste de tomarme la mano para caminar
te fuiste solo a amigarte con gente desconocida
desde que sales con planes propios
y se me rompe el corazón.
Se me rompe y me lo llenas de orgullo
de ganas que te vayas, crezcas
que nada en el mundo te quede lejano
y que siempre quieras regresar.
Las despedidas que duelen
hay que llorarlas
y dar las gracias
por todo el amor
que hace que duelan.
El mismo color del cielo que cambia
la voz de mis hijos
el olor del café
cómo me siento contigo
la década en mi edad
las cosas permanecen y yo, tal vez, también.
Conozco el futuro
lo vi en tus ojos
quiero ir allí.
Ya se dijo todo, lo lindo, lo sublime,
lo que lastima y desgarra.
Antes de inventar estas palabras,
de coleccionar diccionarios y gramáticas.
Dos amantes ya se juraron hasta la muerte
los ojos se compararon con estrellas.
Hasta las cosas nuevas ya existieron antes
todo está sentido, llorado, exclamado.
Y a ti, te lo repetiría todo.
Hoy agradezco el dolor
el fuego que me dejó arrasada
el romperme
el vacío de la ausencia
el silencio
la soledad en compañía
el rechazo
el abandono
el haberme quedado con las manos abiertas
la boca expectante
los ojos que buscan
nada puede ocupar un lugar lleno
primero hay que limpiarlo.
Voy despacio contigo
disfrutando el camino
por fuera todo va lento
y por dentro me desboco.
Creo que me rompí
para dejar pasar
toda la luz
que me habita
cuando estamos juntos.