Trato de variar mis rutinas sólo para no quedarme trabada en un mismo lugar. Pero la disciplina opera para lo bueno y lo malo y todo en extremo es malo.
Muchos confunden ejercer la fuerza de voluntad para las decisiones importantes con las pequeñas violencias que uno se inflinge en las diarias. Si yo tuviera que decidir todos los días levantarme temprano y hacer ejercicio, no lo haría. Simplemente lo hago. Pero, y allí está lo malo, eso me hace inflexible y nada es más frágil que algo que no se dobla.
Cambiar de rutina, escuchar otra música, no hacer lo mismo, eso ayuda a expandir el horizonte. La vida nunca es igual. ¿Por qué lo somos nosotros?