Mi familia se reduce a dos personas. Al menos mi círculo inmediato. Es una tribu muy pequeña a la que amo profundamente. Pero también tengo una familia extendida con la que armo lazos de cariño. Me cuesta, porque soy animalito salvaje, pero entiendo que me hace falta esa compañía, al menos para darles a mis hijos otra casa a dónde pertenecer.
Saberse uno de alguna parte es formar la base de la identidad. Tener la posibilidad de escoger qué parte de la identidad uno quiera conservar, es lo que lo forma a uno como mejor persona. Es transformar las tradiciones de siempre en algo propio y mejor. Por eso, hacer familia es unir y hacer propio y mejor.
Estoy haciendo mi esfuerzo para que este pequeño espacio se expanda y conserven lo mejor de nuestra mezcla como familia. Somos pocos los que vivimos juntos, pero cabe el resto de nuestra gente a la que queremos. Y eso, creo que es lo más importante.
