Tengo sujeta una tormenta

El techo no me responde lo que debo hacer

con la tormenta que tengo sujeta en mi mano izquierda

— la derecha me está sirviendo para sostenerme a mí –.

La podría soltar y esperar que amaine por sí sola

o que destruya el puerto en donde está mi barco

que lleva mucho tiempo sin salir al agua.

O podría salir a su encuentro, velas extendidas,

dejarme llevar hasta el otro lugar que conocí en un relámpago

confiando en poder regresar.

Mientras la tenga en la mano, me va a doler,

no se hicieron para estar quietas,

las promesas de felicidad que se dicen con los ojos.

Dime adiós

Antes de irte,

porque te vas a ir,

dime adiós

aunque la palabra me corte.

Prefiero caminar sobre sangre

que no saber si te fuiste

o te perdiste.

Dime que se acabó

y recojo los pedazos del alma

que dejé regados en el suelo

para ofrendártelos.

Vísteme de claridad

como haces ahora con tus manos

no me tengas compasión

no la tienes para tomarme.

Yo sabré qué hacer después.

Lugares para guardar

Llevo la cuenta de los besos ofrecidos

al lado del lugar donde guardo tu voz diciendo mi nombre

De los besos saco intereses

tu voz se me escapa cuando la recuerdo

me seguiré cobrando lo que me debes

y pidiéndote que vuelvas a nombrarme.

No me digas

No me digas que me amas

con dagas entre los ojos

las manos que desgarran

besos que matan.

No me digas que me amas

detrás del muro

donde te retiras

para no sentir.

No me digas que me amas

si no puedo acercarme

con fuego en la voz

el remolino en el pecho.

No me digas que me amas

si no entregas todo

aceptando lo que doy

que siempre lo ha sido

todo.

Las frases de la Historia

El universo empieza con una orden

Nace la luz, se parten las aguas, hay tierra

Una voz anuncia portentos

En todas las creencias.

Vuelan las serpientes

Nacen héroes

Mueren vírgenes.

Iniciamos la vida con un grito

La dejamos sin despedirnos.

Más allá de tu voz

Está lo que dejaste

Detrás de la última frase.

Tregua

Habitas en la pausa del aire

que entra y sale de mi vida

una marea que azota la playa del deseo

me das tregua en cada ir y venir

para que apenas viva sin ti

el pájaro que no vuela

un caballo sin correr

sin ti no soy quien soy

me lleno de espera

y tú que te vas para volver.

Entre los ojos

Tienes dos espejos

Entre los ojos

Para verte mejor, dices

Saboreándome la piel con tus palabras.

Yo creo que los tienes

Para reflejar al mundo

Devolverle su imagen

Más pura por pequeña. 

Los espejos son crueles

Desnudan y devoran

Tus ojos también 

Por eso aquí estoy. 

Pivotear

Te encuentro en el lugar

En donde “vete” y “regresa”

Son lo mismo.

Hay palabras que giran

Sobre su eje

Blanco/negro, amor/odio.

Los opuestos no se excluyen

Son el principio y fin

De una oración que no termina.

Y, entre un te quedas y te vas,

Justo al medio de tu tiempo

Estoy yo.

Ver arder

Nos sentamos a la orilla de la tierra

donde el mar la llega a tocar

el calor del fuego pegado a nuestro rostro

la espalda un muro contra el viento.

Vimos las naves arder.

Quien contempla las llamas

no es quien enciende el fuego.

No da tiempo de saltar

de un barco encendido.

En pedazos

Desmadejo mis venas

Te entrego un hilo

Mi sangre la dirección

Para que llegues a donde estoy.

Allano con palabras

El camino

Las formo del aire

Que dejo de respirar.

Hago yesos de mis manos

Las gastas en paredes

De esquinas confusas,

Pasillos oscuros.

Me deshago entera

Haciéndome camino.