No se imagina uno nunca, lo que puede suceder, aunque viéndolo hacia atrás, lo identifique. Los golpes duelen más cuando uno no los espera, el suelo se siente más duro y cuesta respirar.
Pero hay que levantarse.
No se imagina uno nunca, lo que puede suceder, aunque viéndolo hacia atrás, lo identifique. Los golpes duelen más cuando uno no los espera, el suelo se siente más duro y cuesta respirar.
Pero hay que levantarse.
Derramamos vino en nuestras bocas
llenando los odres sin fondo
nos dimos besos por gusto
recibiendo sin dar nada a cambio.
Contuvimos el deseo entre las manos
abiertas para dejarlo escapar,
gastamos el sabernos
antes de llegarnos a conocer.
Nos dejamos sin nada.
Alguna vez creímos que la Tierra era plana
Que el sol giraba a nuestro alrededor
Que los demonios existían
Y que les importábamos a los dioses.
Alguna vez creímos en dragones,
En bosques poblados de hadas
En portentos escritos por las estrellas
Y que teníamos un destino.
Ahora ya no creemos en la magia
Ni el destino, ni los dioses, ni dragones.
Pero nos seguimos ilusionando con el amor.
Si vas a borrar algo de tu memoria
que sea el recuerdo de mis ojos
para que te vuelvas a sorprender
cuando te miren como yo lo hacía.
Caminé al borde de tus ojos,
incliné la cabeza para verme reflejada allí
intentando encontrarme en cómo me miras
me caí dentro de ellos
no tienen fondo
estoy flotando sin corriente en un espacio vacío
todo brilla en esta oscuridad
de un cielo sin estrellas.
Aún no sé cómo me miras.
Sólo hay distancia
entre dos objetos
que no se pueden mover.
Todo lo demás
es voluntad
o su ausencia.
Paseo un dedo por el surco que parte tu espalda
Se hunde en montículos que hacen bailar mi mano
Termina con un enredo de cabellos en un extremo
Y escondido entre dos montes en el otro
La fragilidad de tu cuerpo acompañada, pero no cubierta
¿Por qué algo tan importante no está escondido por completo?
¿Por qué puedo calcular en dónde dañarte cuando te acaricio?
Quisiera ser así de fuerte. Tan fuerte que pueda ser frágil.
El sol persigue al viento
Para entrar primero por la ventana
Y despertarnos.
Nosotros los esperamos
Fingiendo estar dormidos
Y no tener que levantarnos.
Me cambiaron el bus
En donde viene el niño
Por otro bus distinto
Que no es el que siempre lo trae.
Tuve que salir a esperarlo
Sin conocer cómo será
Ni a qué hora viene
Con mi niño que sí es mío y no otro.
Esperar sabiendo que vendrá
Sin tener más detalles que la certeza
Igual que vivir
Sabiendo que esperamos la muerte.
Si estás en un laberinto
Y no llevas una espada
El minotauro eres tú.