El rugido interior

Escuché un rugido distante dentro de mi cabeza

el ruido del mar atormentado en la distancia

un grito desesperado de alguien solo

una bestia gruñendo en la noche.

Me sentí invadida por mi interior

estuve al borde de un pozo

y quise saltar

dejarme abrazar por la sombra del fondo.

Escuché mi locura

la que siempre se deja con puerta cerrada

acercar la boca al cerrojo

e invitarme a pasar. Allí adentro está muy sola.

Las olas no alcanzaron el límite de mi sanidad

sólo llegué a mojar un pie

no sé si vuelva a tener la oportunidad

de ahogarme en mí misma. Y no sé si no lo haría.

Para lo que sirven las cosas

Vamos a hablar hoy de cosas pragmáticas, para variar un poco;

específicamente de las cosas y para lo que sirven.

Como una cuchara, que sirve para abrir frascos,

insertada en la tapa, deja salir el vacío.

Una silla, queda perfecta en su respaldo,

para poner el saco al entrar a casa, mientras se recibe un beso.

Una manga de camisa, de tela suave de preferencia,

seca lágrimas sin lastimar los ojos que las derraman.

El cuchillo y su punta redonda,

le dan la vuelta al tornillo en cruz.

Y la cama recibe los saltos de los niños

que juegan a volar.

Todas las cosas sirven para algo,

las palabras que son cosas también.

Como las tuyas, dulces,

que usaste para partirme.

Vine al mar

Esperé la siguiente ola

parada sobre la arena sumergida

mi agua mezclada con la del mar.

Sin sol, sin luz,

los ojos en el horizonte

detrás de nubes.

Vine buscando calor

algo por fuera que me encienda

tengo frías las entrañas.

Dejé las ganas de flotar

en el lugar en donde dejé el alma

y no las encuentro aquí.

Estar a la orilla del mundo

como al borde de tus ojos

me dan ganas de volar.

Pero ni me voy

ni me quedo

sólo me muevo en el mismo lugar.

Tal vez a eso vine

a encontrar que no tengo nada

y dejarlo ir.

Tengo sujeta una tormenta

El techo no me responde lo que debo hacer

con la tormenta que tengo sujeta en mi mano izquierda

— la derecha me está sirviendo para sostenerme a mí –.

La podría soltar y esperar que amaine por sí sola

o que destruya el puerto en donde está mi barco

que lleva mucho tiempo sin salir al agua.

O podría salir a su encuentro, velas extendidas,

dejarme llevar hasta el otro lugar que conocí en un relámpago

confiando en poder regresar.

Mientras la tenga en la mano, me va a doler,

no se hicieron para estar quietas,

las promesas de felicidad que se dicen con los ojos.

Dime adiós

Antes de irte,

porque te vas a ir,

dime adiós

aunque la palabra me corte.

Prefiero caminar sobre sangre

que no saber si te fuiste

o te perdiste.

Dime que se acabó

y recojo los pedazos del alma

que dejé regados en el suelo

para ofrendártelos.

Vísteme de claridad

como haces ahora con tus manos

no me tengas compasión

no la tienes para tomarme.

Yo sabré qué hacer después.

Lugares para guardar

Llevo la cuenta de los besos ofrecidos

al lado del lugar donde guardo tu voz diciendo mi nombre

De los besos saco intereses

tu voz se me escapa cuando la recuerdo

me seguiré cobrando lo que me debes

y pidiéndote que vuelvas a nombrarme.

No me digas

No me digas que me amas

con dagas entre los ojos

las manos que desgarran

besos que matan.

No me digas que me amas

detrás del muro

donde te retiras

para no sentir.

No me digas que me amas

si no puedo acercarme

con fuego en la voz

el remolino en el pecho.

No me digas que me amas

si no entregas todo

aceptando lo que doy

que siempre lo ha sido

todo.

Las frases de la Historia

El universo empieza con una orden

Nace la luz, se parten las aguas, hay tierra

Una voz anuncia portentos

En todas las creencias.

Vuelan las serpientes

Nacen héroes

Mueren vírgenes.

Iniciamos la vida con un grito

La dejamos sin despedirnos.

Más allá de tu voz

Está lo que dejaste

Detrás de la última frase.

Tregua

Habitas en la pausa del aire

que entra y sale de mi vida

una marea que azota la playa del deseo

me das tregua en cada ir y venir

para que apenas viva sin ti

el pájaro que no vuela

un caballo sin correr

sin ti no soy quien soy

me lleno de espera

y tú que te vas para volver.

Entre los ojos

Tienes dos espejos

Entre los ojos

Para verte mejor, dices

Saboreándome la piel con tus palabras.

Yo creo que los tienes

Para reflejar al mundo

Devolverle su imagen

Más pura por pequeña. 

Los espejos son crueles

Desnudan y devoran

Tus ojos también 

Por eso aquí estoy.