Por escrito

Te lo puse todo por escrito

Palabra por palabra

Metiendo mi voz en la tinta

Mis ojos en los espacios.

Verlo sobre el papel

Inerte hasta que lo leas

Igual que mi piel

Mientras no la tocas.

El tamaño de la grieta

Hay dos pares de manos

que aún son más pequeñas que las mías

se aferran a mí

como si yo pudiera protegerlos

del carro que no miran en la esquina

del dolor de estómago por comer mucho

de la vida que se quieren devorar

de las enfermedades.

Yo las sostengo

calientes y pegajosas y sucias

sorprendida de su peso y tamaño,

ya no son tan pequeñas

y quisiera que no se pudieran despegar jamás.

Aún cuando sé que no puedo hacer nada,

nada,

para protegerlos de lo que se les viene

y se me parte el corazón,

sus manos ensanchan la grieta,

me dejo para que siempre sea tan grande

que quepan dentro.

Se pasó el día

Salió el sol por el horizonte que se mueve para darle entrada

sonó la alarma antes que viera una luz

los desayunos se cocinan a pesar de mi cansancio

y viene un bus a la misma hora: temprano.

Entre ese bus y el siguiente, me ocupo

como si fuera importante

dejo de hablar con gente adulta

o me gasto las palabras de ese día.

No puedo dejar de hacer

la rutina me pone en la dirección que he trazado

desde hace varios años

hacia una meta lejana en el futuro.

Y se vuelve a mover el sol, girando la tierra,

se oscurece el día y quiero dormir,

las cenas se ponen sobre la mesa

las camas acarician cuerpos cálidos.

Y se me pasa otro día, como el anterior,

extrañándote.

Un para siempre

Al tiempo se le roban los momentos

porque es un tacaño que sólo quiere seguir corriendo

como si no tuviera él también principio

y olvidara que va a tener un fin.

Ese fin que llega a morir en mi cama

cuando la comparto contigo

y tiene que detenerse, parar,

nada hay sagrado que no se despenique en tu boca.

La piel no conoce de los minutos

sólo siente una mano que le da sustancia

y si cierro mis ojos contra los tuyos

dejo de ver cómo se nos acaba.

Los para siempres llegan hasta el final

o hasta que. me quieras.

Lo que más me gusta

Hemos tomado vino

Comido helado

Leído cuentos

Y poemas.

Hemos dormido

Nos hemos tocado

Besado.

Se arregla el mundo

Cuando estamos juntos

Compartiendo piel.

Y lo que más me gusta

De estar contigo

Sigue siendo el simple

Estar.

Jugar al escondite

El tiempo se me esconde

Un niño jugando al escondite

Sobre todo cuando quiero verte

No lo encuentro, aunque lo llamo

Voy corriendo detrás de él

Haciendo otras cosas

En vez de tomarme un café contigo

Ese pillo se me convierte en la ida al súper

La cama al mediodía en una siesta clandestina

Las idas y venidas entre el cauce del tráfico

Que también parece un tiempo

Habrá que atarlo para que no se escabulla

Llenarnos las manos de él

Y que se escurra entre nuestros dedos

Mientras nos lo gastamos juntos.

Un círculo

Dejamos cosas abiertas

Puertas qué atravesar

Caminos en direcciones contrarias

Los círculos que no se cierran

Son espirales para deslizarse

Y regresar al punto de partida

Cerrarlo es morir a ese momento

Salir rodando al siguiente

Ya no abiertos, sino completos.

En el libro que me diste

Abro el libro de poemas que me diste

En una página cualquiera

He visto a devotos

Abrir así los libros sagrados

Buscando una respuesta profética

Aunque sea para cosas mundanas

Esperan escuchar la voz del dios al que le rezan

En palabras escritas por humanos

Yo sólo busco un poema cualquiera

Escrito hasta por Nicanor

Que me diga que me quieres.