Contigo puedo

Salir desnuda del baño, sabiendo que no me vas defectos, sino virtudes

Contar todas las cosas que quiero hacer, sin que me hagas cara de «qué loca»

Arreglar el mundo poco a poco, haciendo nuestra parte con lo que nos toca

Hasta pelear, discutir, enojarme, porque sé que nunca me vas a herir queriendo

Contigo puedo ser.

Ser suficiente

Vivo con el casi y el más

Casi tengo el cuerpo que quiero

Casi logro pasar un día sin chingar

Casi me termino de entender

Más tiempo debería leer

Más paciencia debería tener

Más esfuerzo debería hacer

Hasta hoy.

Hoy soy suficiente.

Aprendí

A tratarme como trato a mis amigas.

A tomarme el mundo menos en serio.

A comer mejor y moverme más.

A vestirme para gustarme.

A escuchar con más atención.

Pero, lo más importante, es que aprendí a aceptar que merezco que me ame.

Fluir

También ser fluido ayuda a permanecer

Amoldarse a la forma que tenemos disponible

Mantener el contenido intacto en otro recipiente

Escurrirse, rebalsarse, evaporarse

Y al final regresar al lugar donde nos gusta cómo somos

Estabilidad para volar

Es difícil despegar los pies del suelo, si primero no están plantados firmemente.

O correr como el viento, sin pisar con decisión, empujando con fuerza.

Ningún invento nuevo surgió de la nada.

No hay velero que surque el mar y rompa el agua, si la proa no balancea a la popa.

Y no hay aventura que sirva si no hay un hogar a dónde regresar.

 

Te conocería

otra vez y varias veces y todas las que sean

cuando cambies de ideas, cuando busques otras pasiones, cuando mudes de habilidades

te conocería de nuevo, para aprenderte, para apreciarte

lo haría mil veces, porque lo hago todos los días

y me doy cuenta que cada vez que cambias, de todos modos allí estás, porque te conozco

El mundo se mueve


y uno se queda quieto, aparentemente sin cambio

y luego el tiempo te tira al suelo con los cumpleaños de tus hijos

con los primeros dientes que se le caen a una pingüina que apenas caminaba

con un aniversario de dos dígitos

con los zíppers que no cierran

con más experiencia y más comodidad dentro de la cabeza

con sentimientos menos violentos, pero más profundos

con una apertura a la vida y una negación a tomársela demasiado en serio.

El tiempo es el mayor de los magos y nos hace caer en sus trucos una y otra vez.

Mi hijo hoy cumple ocho años. Y yo aún recuerdo el peso de su cuerpo cuando habitaba en el mío.

¡Qué bueno que sí nos movemos!

También

cuando no nos entendamos

cuando coincidamos en la cama sólo para dormir

cuando haya cosas/niños/trabajo que se coma nuestro tiempo

cuando cuesten los sentimientos

cuando nuestros caminos se separen por un momento

también entonces. Siempre. Contigo.

Pasión y Sueño: la pelea

Si me hubieran dicho hace 22 años cuando nos conocimos que iba a poder compartir cama contigo todas las noches y que no te iba a devorar cada una de ellas, me hubiera reído y reído.

Y luego no pasamos junto ni noches, ni días, ni años. Siete años.

Y luego el universo se alineó para volvernos a juntar.

Y regresaron los fines de semana sin conocer la calle, las noches desveladas y las madrugadas aprovechadas.

Y luego vino un canchino que lloraba y lloraba. Y tú roncabas. Y yo lloraba.

Y luego vino una peluda que sólo dormía, pero que igual nos quitaba el sueño.

Y ahora estamos entre buses de madrugada, trabajo constante, ejercicio que nos agota y la cama nos sirve para perder la conciencia.

Pero la pasión de hace 22 años no sólo sigue allí, sino que tiene más fuerzas por salir en espacios más cortos. Las acostadas temprano de los niños, las regresadas al cuarto después de sacarlos al bus, los raros fines de semana escapados.

El sueño, el cansancio, el agotamiento, están dando una dura pelea. Pero, entre tú y yo, la pasión siempre gana.

El sí de todos los días

Sí quiero volver a compartir mi cama contigo hoy en la noche.

Sí quiero contarte las cosas tontas que hice hoy.

Sí quiero saber todo lo que pensaste durante el día.

Sí quiero molestarte como nadie más lo hace, porque ya eres hombre importante.

Sí quiero que te rías de mis tonteras porque me las conoces todas.

Sí quiero comer contigo en nuestro comedor viejo/nuevo que no te gusta pero a mí sí.

Sí acepto que mi baño sea nuestro.

Sí quiero seguir contigo hoy. Y mañana. Y toda la vida.