Diez años.
Viernes de Poemas
Ayer pensé en ti
En un momento de calma me paseé por una Iglesia
La recorrí entre visita y piedad, no sabiendo bien a dónde iba
Pasé frente al Santísimo y me emocioné, un poco de fe recuperada
Seguí el corredor, hacia el otro lado, caminando lento
Y llegué a la capilla que lleva tu nombre, ése que no te gustaba
No quise entrar, excusándome el tiempo corto
Pero regresé y me hinqué y pensé en ti
Y lloré. Lloré porque no estás para verme. Porque no has jugado con mis hijos.
Porque me hace falta tu mano suave en mi cara.
Porque no me dices que estás feliz por mí.
Me haces más falta ahora, que no me duele tanto que no estés.
Decirme que sí
Poder verme en una foto y sonreírle a mis redondeces.
Aceptar con una risa las travesuras de los niños.
Escuchar con más atención las cosas lindas que me dicen.
Decirme que sí soy todo lo bueno a lo que no le presto atención.
Lo que no sabes
No sabes que una sonrisa me atraviesa la cara cuando te miro de repente.
No sabes que mis pensamientos vuelan hacia ti muchas más veces de las que te escribo.
No sabes el salto que da mi corazón cuando te me apareces sin esperarlo.
No sabes que te podría ver todo el día.
Sabes que te amo. No sabes lo rico que se siente.
Contigo puedo
Salir desnuda del baño, sabiendo que no me vas defectos, sino virtudes
Contar todas las cosas que quiero hacer, sin que me hagas cara de «qué loca»
Arreglar el mundo poco a poco, haciendo nuestra parte con lo que nos toca
Hasta pelear, discutir, enojarme, porque sé que nunca me vas a herir queriendo
Contigo puedo ser.
Ser suficiente
Vivo con el casi y el más
Casi tengo el cuerpo que quiero
Casi logro pasar un día sin chingar
Casi me termino de entender
Más tiempo debería leer
Más paciencia debería tener
Más esfuerzo debería hacer
Hasta hoy.
Hoy soy suficiente.
Aprendí
A tratarme como trato a mis amigas.
A tomarme el mundo menos en serio.
A comer mejor y moverme más.
A vestirme para gustarme.
A escuchar con más atención.
Pero, lo más importante, es que aprendí a aceptar que merezco que me ame.
Fluir
También ser fluido ayuda a permanecer
Amoldarse a la forma que tenemos disponible
Mantener el contenido intacto en otro recipiente
Escurrirse, rebalsarse, evaporarse
Y al final regresar al lugar donde nos gusta cómo somos
Estabilidad para volar
Es difícil despegar los pies del suelo, si primero no están plantados firmemente.
O correr como el viento, sin pisar con decisión, empujando con fuerza.
Ningún invento nuevo surgió de la nada.
No hay velero que surque el mar y rompa el agua, si la proa no balancea a la popa.
Y no hay aventura que sirva si no hay un hogar a dónde regresar.
Te conocería
otra vez y varias veces y todas las que sean
cuando cambies de ideas, cuando busques otras pasiones, cuando mudes de habilidades
te conocería de nuevo, para aprenderte, para apreciarte
lo haría mil veces, porque lo hago todos los días
y me doy cuenta que cada vez que cambias, de todos modos allí estás, porque te conozco
