Es difícil despegar los pies del suelo, si primero no están plantados firmemente.
O correr como el viento, sin pisar con decisión, empujando con fuerza.
Ningún invento nuevo surgió de la nada.
No hay velero que surque el mar y rompa el agua, si la proa no balancea a la popa.
Y no hay aventura que sirva si no hay un hogar a dónde regresar.
