pequeña, que se siente segura tomando la mía para cruzar el mundo
una menos pequeña, que se mide contra la mía, ansioso de crecer y comerse el mundo
una grande, que encuentra la mía, la izquierda, para compartirnos el mundo
pequeña, que se siente segura tomando la mía para cruzar el mundo
una menos pequeña, que se mide contra la mía, ansioso de crecer y comerse el mundo
una grande, que encuentra la mía, la izquierda, para compartirnos el mundo
Recuerdo el tiempo en que no hice recuerdos
Existía para sobrevivir y vivir más tarde
Guardaba mi cariño, porque no quería querer
Respirar y moverse no es lo mismo que estar
Tengo siete años que me debo a mí misma
Hay un agujero en mi existencia que no puedo llenar
Porque no lo viví
Me perdí teniendo brújula, sólo por no querer usarla
Morí esos años y llevo aún mi duelo en alguna parte
Menos mal, sí existe la resurrección y pude quitar el botón de pausa
Foot en la tele
la cena ya terminó.
Ruidos en vivo.
…un amor que comenzó sin heridas
y siguió con todo y cicatrices.
No es que te devuelvan el corazón hecho pedazos,
es que se lo queden para siempre.
No es que no puedas vivir sin ellos,
es que no vas a querer hacerlo.
No es que te hagan sufrir,
es que te hacen más feliz.
No es que engañen,
es que te cumplan.
El amor es el arma más peligrosa, no porque mate, sino porque te hace vivir.
Una vez lo pruebas, sabes que no hay otra forma de ser humano.
El amor te atrapa sin amarrarte.
Y, en esa permanencia voluntaria, estás más libre que estando fuera.
No puedo pedirlo.
Quiero darme una pausa, pero la vida continúa.
Y es la vida que quiero.
Parar. Lo que no crece, se muere. Mejor no parar.
Pero tampoco vivir en el más allá del presente.
Hasta desconectarse, esa palabra tan usada ahora, implica una renuncia.
Prefiero seguir, fijándome en lo que está a mi alrededor, pero seguir avanzando.
Implica dejar atrás lo que no me ayuda a crecer.
Y está bien. No sólo quiero acumular dígitos a mi edad.
Entonces. No paremos. Sigamos.
Que te amo aunque no lo diga siempre.
Que me gustas aunque no te me tire encima.
Que me caes bien aunque me estés cayendo mal en ese momento.
Que te admiro aunque te señale tus defectos.
Que te respeto aunque te moleste.
Que te deseo aunque me quede dormida.
Te recuerdo que eres mío, que soy tuya y que estamos juntos hasta que el cuerpo nos dé y más allá.
Ver tele, aunque me quede dormida.
Leer, siempre leer. No hay vida suficiente para tanto libro.
La música. Casi cualquiera. Ahora ando en mi etapa de Rock Alternativo en inglés.
Comer, pero cada vez menos cosas dulces. No sé si eso me alegra o me entristece.
Pasar mi mano por la cabeza de mis hijos. Sentir un par de mejillas suaves aún, ver dos ojos que todavía no conocen lo malo del mundo.
Estar con mis amigos. Hacer reír a mis amigas con historias patéticamente divertidas. Cocinarles.
Ver jugar a mis gatos.
Escribir. Pero a veces eso es más una necesidad que un gusto. Como algo que sólo hace bien cuando está fuera.
El frío para estar tapada. La lluvia para ponerme mis botas rojas. El vino para compartirlo. El chocolate para comérmelo yo solita.
Un beso en la parte de atrás del cuello, mejor si viene con un poquito de aliento cálido que siento en todo el cuerpo.
Una mano apoyada en mi cadera.
Un dedo que hace espirales en mi espalda.
El olor a pan recién horneado, ese que sale de tu cuerpo cuando te acabas de bañar.
Me gusta mi vida, con todo lo que he hecho y me falta por hacer. Con las personas que tengo a mi alrededor.
Me gusto yo. Al fin.
…más ideas que me hagan temblar las piernas.
…más noches de viernes cantando vejestorios.
…más planes de vida después de los niños.
…más sábados por la mañana que te pida que no me chingues, que estoy bien entre tus brazos.
…más veces de leerte la mente y que todavía te sorprendas.
…más textos para contarte cosas estúpidas que no quiero que se me olviden.
…más orgullo de estar a tu lado.
…más bromas, más miradas, más caricias, más…
…más tiempo juntos para querer seguir estándolo.
Por que cumplas muchos, muchos años más que compensen los que no pasé contigo, desde el principio del universo.
¡Feliz cumpleaños Amor!
El primer Photoshop se hace en nuestro cerebro. Como hay tantos estímulos a nuestro alrededor, nuestro cerebro sólo se «fija» en algunos y rellena el resto de la imagen con información que ya recolectó y guardó previamente.
Yo creo que me sé la cara de mi marido, al que conozco desde hace más de veinte años, de memoria. No es como que de repente le cambie el color de ojos. Pero mi cerebro me engaña. O por lo menos me deja sin una parte de la gracia de fijarme.
No es que quiera pasarme contemplando al hombre a los ojos, embobada y sin poder hacer nada más.
Pero, de repente, lo tengo cerca y él está hablando con alguien más y lo miro y me gusta. O estamos comiendo solos (al fin) y veo sus ojos, dulces, y me gusta.
En mi mente llevo el recuerdo de un niño de 18 años y muchas veces esa es la imagen que se sobrepone a la realidad. Pero, cuando me fijo, veo al hombre de (casi) cuarenta. Y me gusta.