Hasta eso

Ni el tiempo que recuerda su principio

y conoce el número de minutos hasta su fin.

O el mar que lleva contadas

las olas que le faltan para secarse.

Una estrella que sabe

el agujero negro que le espera.

Lo infinito tiene límites

y lo eterno un hasta aquí.

Yo sé que todo termina

pero nado en tus ojos y lo olvido.

Los corazones

Los corazones que se rompen

Dejan entrar el tiempo a los lugares

En donde se guardan los recuerdos

Que creíamos para siempre.

Se escapa el tiempo

La luz desgasta el momento

Y ya sólo sirven

Para seguir bombeando.

El problema de romperlos

Es que siguen trabajando

Y una herida necesita reposo

Para sanarse y reconstruirse.

Pero somos seres que viven

No paramos un momento

No les damos tregua

A nuestros sentimientos.

Así, las fisuras apenas se juntan

Nos quedamos frágiles

Necesitamos construir jaulas

Que nos protejan del exterior.

Como tazas de barro rajadas

En las que se sigue vertiendo líquido

Sabiendo que, tarde o temprano,

Quedarán inservibles.

Tal vez, al final de cuentas,

De eso se trate la vida.

La eternidad

Sólo existe eternidad en las piedras,

el cielo, la orilla de una playa,

las montañas, el viento.

Las cosas son eternas

como es eterno todo lo que no vive.

Nosotros somos pasajeros.

Irremediablemente.

Pero somos inmortales

porque podemos dejar a alguien que nos piense

aún cuando no estemos.

El regreso

Salir de uno mismo

para ver hasta dónde se llega

tratar de perderse

y no regresar jamás.

Como si el cuerpo que nos lleva

no fuera el mismo recipiente

que queremos vaciar

sin lograrlo del todo.

Porque, a donde sea que vayamos

nos llevamos.

Estar callado

La tristeza habla

del mar en solitario

de las noches vacías

de las pieles sin manos.

Quiere llenar con palabras

las bocas que extrañan besos

secar con tinta

los ojos que se derraman.

Estar triste es contar

minutos en ausencia

días flotando

infinitos repetidos.

La felicidad calla

porque está satisfecha.

El deseo

Eso que es más que querer

que arde en la punta de los dedos

quema los pensamientos puros

deshace las buenas intenciones.

No es dejarse arrastrar

ni perderse en una erupción

es navegar con propósito

directo hacia la tormenta.

Pero, ¿qué vas tú a saber

del deseo que consume

y mata y revive

si eres tú quien lo provocas?

Las manos

El conflicto de dos manos que se buscan

es que no siempre se encuentran

porque a veces están en otras manos

sosteniendo otras piernas

acariciando otras pieles.

Y se buscan, las manos,

sin siquiera saberlo,

sólo sintiendo que lo que sienten

no es suficiente.

Hasta que se encuentran.