Casi

En tus ojos, casi me pierdo,

un momento pensé que casi me querías,

que la eternidad casi estaba en un beso,

la felicidad casi la alcanzaba.

Casi logramos un «para siempre»

en nuestra vida casi perfecta

con las promesas casi cumplidas

y los corazones casi intactos.

Así, los círculos casi cerrados

nos permiten, casi, cruzar a salvo

llegar a la meta, casi,

y casi tener éxito.

Pero el casi, que es una palabra maldita, nos dejó todo justo fuera de nuestro alcance y derribó el castillo de naipes en la última carta.

El límite del infinito

El infinito adquiere los límites

que le ponen tus brazos a mi cuerpo

cuando traes el universo entre los ojos

negros, profundos, calientes,

esperando que pose

un par de soles,

fríos, verdes, húmedos

para estallar en la creación

que nos destruye y rehace

en cada beso

hasta acabarnos el tiempo

y volver a empezar.