¿Qué pasa, Corazón, si sólo nos rompimos
para volvernos a armar?
¿Qué pasa, Corazón, si sólo nos rompimos
para volvernos a armar?
Me dijiste “para siempre”
creyendo que el tiempo era una línea
y que la podías cruzar.
Pero el tiempo es un círculo
que a veces te alcanza por detrás
y primero llega el nunca.
Nadie le preguntó
a la roca
qué sentía no dejar de rodar.
Logré ver el mar
Ondeando verde
Sobre la copa de un árbol.
A veces miro la eternidad
Cuando me fijo en el reloj
Y deseo que no avance.
O el universo
Cuando cierro los ojos
Y recuerdo los tuyos.
Ni el tiempo que recuerda su principio
y conoce el número de minutos hasta su fin.
O el mar que lleva contadas
las olas que le faltan para secarse.
Una estrella que sabe
el agujero negro que le espera.
Lo infinito tiene límites
y lo eterno un hasta aquí.
Yo sé que todo termina
pero nado en tus ojos y lo olvido.
Los corazones que se rompen
Dejan entrar el tiempo a los lugares
En donde se guardan los recuerdos
Que creíamos para siempre.
Se escapa el tiempo
La luz desgasta el momento
Y ya sólo sirven
Para seguir bombeando.
El problema de romperlos
Es que siguen trabajando
Y una herida necesita reposo
Para sanarse y reconstruirse.
Pero somos seres que viven
No paramos un momento
No les damos tregua
A nuestros sentimientos.
Así, las fisuras apenas se juntan
Nos quedamos frágiles
Necesitamos construir jaulas
Que nos protejan del exterior.
Como tazas de barro rajadas
En las que se sigue vertiendo líquido
Sabiendo que, tarde o temprano,
Quedarán inservibles.
Tal vez, al final de cuentas,
De eso se trate la vida.
Sólo existe eternidad en las piedras,
el cielo, la orilla de una playa,
las montañas, el viento.
Las cosas son eternas
como es eterno todo lo que no vive.
Nosotros somos pasajeros.
Irremediablemente.
Pero somos inmortales
porque podemos dejar a alguien que nos piense
aún cuando no estemos.
El corazón de ocote
se enamoró del fuego
y es bello verlos arder.
Había una vez
un hombre que rompió
el frasco en el que vivía
para ver por la ventana.
Hasta el tiempo tiene un antes.
El sol alguna vez no existía.
No había peces en el mar.
Yo no te conocía.
Antes.