Quiero

Quiero un árbol de naranjas

en una maceta para poner en mi terraza

y ver el sol colgando de sus ramas.

Tu sombra mezclada con la mía,

compartiendo aire cálido y perfumado.

Tus ojos midiendo el espacio de mi piel

en donde quieres dejar una marca.

Las naranjas en maceta.

El universo suspendido

y el tiempo jugando a darnos más tiempo para estar juntos.

Quiero el color de tu piel en mi cama,

el cielo oscuro tiñendo mi mano

que se enreda en tu pecho.

El planeta de tu existencia inmóvil

y mi sol dándole vueltas.

Quiero el océano de tu boca

para que naveguen mis labios.

Sentir tu puerto y ser tu barco.

Atracar o encallar,

da lo mismo seguir o hundirnos.

Igual siempre nos perdemos.

Quiero un elefante.

Pequeño, imposiblemente pequeño.

Quiero todo.

Quiero un árbol de naranjas.

Una poza en la playa

Que se llena y se sumerge,

se confunde con el océano

y es piso y tope

sin aire, ni cielo.

Pero se va el mar

y queda casi vacía

apenas un poco de agua

y peces y estrellas.

Esperando el momento

en que el mar regrese.

La pócima

Buscamos el hechizo

que nos una para siempre

entre libros antiguos

fórmulas arcanas.

Bebimos vino

fumamos hierbas

comimos de nuestras manos

salvajes y  eruditos.

Poco sabíamos

que la pócima

se escondía

en el café de las mañanas.

En tus ojos

Quisiera ver con tus ojos

la noche fría cuando sales

el mar inmenso que te llama

el árbol que usas de sombrill.

Las cosas desde donde estás

cómo te fijas en sus bordes

los colores que se te prenden en las retinas

la forma que distingues como frontera.

Sobre todo quisiera usar tus ojos

para verme como tú lo haces

descubrirme en dónde está el lugar

que te vuelve a llamar a mi lado.

Incómodo

Un silencio sin aire

entretenido en cerrarnos los labios

dejándonos los ojos desnudos

para hablarnos con miradas

reconociendo en un momento

que debía haber sido incómodo

la necesidad de decir a qué veníamos

con las bocas pegadas y la piel sin ropa.