Bordar sangre

Me pincho los dedos con la aguja

todo lo que he cosido lleva sangre

no se puede tener el hilo con punta

haciendo y deshaciendo figuras

sin que cobre su parte la tela herida

todo agujero abierto a fuerza de romper

necesita de sangre para que exista.

Te voy a doler

Las palabras con filo

que lanzo de mi boca

tu corazón el blanco

mi puntería certera.

Las palabras redondas

se me caen como piedras

que transporto a prisa en una carreta

sin la intención de dañar. Un accidente.

Las palabras escondidas detrás del silencio

no quisieron salir a decirte

que lo sentí mucho

que tenías razón.

De todas las palabras que duelen

y que he dejado me salgan de la boca

vivas por el aliento que cabalgan

las peores siempre son “ya no”.

Mi preferida

De todas las veces que te fuiste

y regresaste porque

no podías estar lejos

quisiste mi piel

añoraste mi voz

ahogaste la despedida en un saludo

volviste a tocarme

besaste el vacío

y te sentaste a mi lado,

de todas esas veces,

la que más me ha gustado es

cuando nunca te fuiste.

Como al tiempo

Enamorarse como del tiempo

que anda atrás nuestro

un paso tarde, nostálgico, hermoso.

O delante, aprisa, fuera de alcance,

el rostro de perfil y el cabello al viento

nosotros corriendo detrás.

Nunca está a nuestro lado,

sabemos que pasó,

por las huellas en la piel.

Te amo como al tiempo

que cuenta mi vida

que tiene fin.

Llevar agua

Poblamos la tierra cuando aprendimos a llevarnos el agua en el cuerpo

Nos habita y mueve, la lloramos salado y besamos dulce, humedece los amores nocturnos

Al pararnos a la orilla del mundo, dejando que nuestro cuerpo crea que aún es líquido

Las olas nos llaman, quieren que les devolvamos lo que robamos dentro de la piel

Nuestra memoria está hecha de agua, de las veces que nos derretimos por las calles

La mezcla de sudor que dejamos en una cama, la saliva que compartimos

Mis mareas se mueven al ritmo de tu planeta, que también es líquido y me bautiza.

El olor de caminar

Se filtra un poco

el olor del bosque cuando paso al lado

una flor que nunca he visto

y siempre me acompaña.

Un abrazo que me envuelve en perfume

un poco desviado en estos tiempos;

no sirve de mucho ponerse esos adornos

cuando usamos mascarillas.

¿Cómo voy a saber

si alguien me cae bien de verdad

si no puedo olerlo cuando está cerca?

Un desperdicio de intuición.

Camino con un sentido tapado

los demás van a tientas

la memoria se queda dormida

ya no hay olores que evoquen recuerdos.

De todas las cosas que extraño

cuando salgo a caminar,

la nariz tapada detrás de un trapo,

es el olor de la vida.

Los lunes nadie muere

Los lunes nadie muere

así como nadie cumple años los domingos.

Nadie muere, sólo flota hasta que pase el día

qué mala forma de empezar una semana.

Los martes, por ejemplo, son mucho mejores,

interrumpen la monotonía de la vida.

Los viernes, en cambio, estamos tan felices,

que se nos olvida que pronto será domingo.

Ése es el día en el que el tiempo hace un bucle,

la mañana se desliza entre las sábanas.

La noche se precipita hacia uno

y termina demasiado rápido.

Por eso nadie cumple años en domingo,

no da tiempo.

Si me muero un lunes, aunque ya dijimos que eso es imposible

quiero que me dejen dormir hasta el día siguiente.

La ropa da vueltas

La ropa da vueltas

mojada y seca

limpia.

Ese cuarto huele a jabón

y humedad

no a sol y viento.

Cuelgo la ropa

en un mueble con rejas

se lava al revés.

Encontré una calceta

escapando de su par

¿será que quería el divorcio?

Ya hay camisas que confundo

las tallas se van acercando

me podría poner sus camisetas.

La vida transcurre en semanas

dobladas y separadas

para guardarla y volverla a usar.

No existe

De todas las cosas que no existen

me gusta la forma en que no me has visto

el timbre de tu voz que no dice mi nombre

una mano, la derecha, sin tocar mi muslo debajo de la mesa

el vino que no está en una botella y que no he comprado

esa canción, la que nadie canta, que no nos gusta todavía

el ruido de tus pasos que no se acercan a mi puerta.

Todo eso que no existe y me gusta, es mío.

El agua que se mueve

El agua que respiro se desprende de la lluvia

que no ha parado en siete días, el mar en el aire,

un sol dormido, tal vez se cansó de vernos.

No es el frío lo que me duele,

es la piel que no se seca.

Las orillas están mojadas, las de adentro y las de afuera,

todo es líquido, se agolpa detrás de los ojos.

Me quiero derretir y sólo logro disolverme

un mar revuelto en mi cuerpo.

Y el agua, que no se sabe estar quieta,

hace marea para tocar tu playa,

imagino la lluvia recogida entre tus manos

me bajo en gotas cayendo desde mis ojos.

Cuando todo esté seco, el agua en su lugar,

el aire con luz, las nubes escondidas,

seré un náufrago que busca otra ola.