Una cortada

Afilé el cuchillo, dicen que es más seguro así,

me corté el dedo, profundo y sesgado.

Sigue sangrando varios días después,

una vez sobre la ropa recién lavada,

otra en la góndola de harina del súper.

Las gotas rojas que parecen llamarme,

una cortada de cuento de hadas,

de ésas por las que se le escapa la vida

a la protagonista encantada.

Poca cosa una herida en el dedo,

no será por allí por donde muera.

Aunque no siempre son las cosas grandes

las que causan los cataclismas.

Nunca se rompió un corazón,

por un amor inmenso,

siempre por uno mezquino y pequeño.

Domingo con pastel

Ya es común que los domingos termine comiendo todo lo que se me antojó en la semana. Que es mucho. Padezco de la enfermedad que mi mamá describía como: «caca miro, caca quiero… y caca no miro y caca también quiero». Todo lo que queremos son las cosas que ya tuvimos en la mente. Pocas cosas las hacemos a impulso sin pensarlo, aún las cosas que parecieran casuales. Ese beso robado ya lo soñamos demasiadas veces, la pelea que saltó por la tarde la discutimos antes ante el espejo y la comida se nos presentó en anuncios, redes sociales y vallas.

La mente es el teatro de nuestra vida, en realidad, todo sucede allí y la realidad sólo es nuestro cerebro dándole forma de simulacro a los impulsos externos que recibe. Si somos finos para describirla, la vida es un juego de realidad virtual que todos compartimos. Eso es liberador.

No dejo de hacer dieta entre semana, pero hoy, mi antojo se materializó en un pastel de chocolate. Y está glorioso.

La orilla del mundo

El mundo termina a la orilla de un muro

la palabra arena separa el agua de ti

se detiene el color de la noche en tus ojos

lanzas el aire que respiras al mar

haces una ola que se despenica

extiendes la mano para tocar la espuma

te topas contra la pared de palabras

que se alza entre mi océano y tu piel.

La orilla del mundo está en tus dedos.

En futuro

Quiero amarte en futuro

en la posibilidad de lo que seas

sin apoyarme en lo que dejamos atrás

eso ya pasó (murió).

Yo quiero un amor vivo

que se me aproxime en el día siguiente

un mañana que está a un beso largo de distancia

que me pase por delante.

La declinación de un verbo en más

en cosas por venir

en el café de las mañanas que nos van a tocar

en la vida que nos queda.

Los pares

Llevo tres semanas

encontrando los pares de las calcetas

me sorprende quedarme sin una suelta

siempre empiezo esperando lo peor.

Esa nostalgia trágica de un par separado

la historia del compañero perdido

en un espacio cerrado

parece el crimen perfecto.

Los misterios del universo

los hoyos negros y los agujeros de gusanos

se esconden en el trayecto entre el pie

y la secadora.

O es la magia.

El caos en el que todo existe en potencia.

He logrado parar el desorden

al menos entre las calcetas

la vida no se me está escurriendo por allí.

Cortadas

Encontré una cortada en mi dedo

por el ardor en la piel cuando toqué sal

había olvidado hacérmela, hasta que dolió,

regresó el recuerdo del metal.

Pensé que el filo no había pasado

no vi sangre

sólo sentí el aviso de un dolor futuro

indeterminado pero inevitable.

No recuerdo

Si supiera que pierdo la memoria
me tatuaría el recorrido de tus dedos
los caminos de tu boca sobre mi cuerpo
les pondría nombres a los surcos
dejaría espacios en blanco
para que siguieras recordándote en mi piel.

Cerrada

Pasaba frente a tu puerta abierta

para ver que no estabas

escalinatas vacías, ventanas sin miradas.

Hoy estaba cerrada

no sé si había alguien

tirándome palabras detrás de la madera.

No sé si no estás.

La piel se marca

La piel se marca, se arruga, se abulta

hay pliegues en el vientre, estrías y moretes.

La piel se estira y no regresa a su lugar

se mueve con la vida, se adelgaza.

La piel es lisa y firme cuando no le damos importancia

espera, suave, una mano que la recorra.

La piel lleva nuestra historia escrita

un mapa del sol, los golpes, las heridas.

La piel se marca también con los besos y caricias

las que no se notan, que se llevan por dentro.

Ven, márcame la piel, hazme un tatuaje con tu boca

deja surcos en el campo de mi cuerpo.

La piel es tierra que se marca y se siembra

y yo le planto tu recuerdo para que me germine tu presencia.