Pasaba frente a tu puerta abierta
para ver que no estabas
escalinatas vacías, ventanas sin miradas.
Hoy estaba cerrada
no sé si había alguien
tirándome palabras detrás de la madera.
No sé si no estás.
Pasaba frente a tu puerta abierta
para ver que no estabas
escalinatas vacías, ventanas sin miradas.
Hoy estaba cerrada
no sé si había alguien
tirándome palabras detrás de la madera.
No sé si no estás.
Hazte un tatuaje en la espalda
caminos en volutas
que te cubra la piel.
Lo recorren mis dedos
un paseo de domingo
sin levantarnos de la cama.
La piel se marca, se arruga, se abulta
hay pliegues en el vientre, estrías y moretes.
La piel se estira y no regresa a su lugar
se mueve con la vida, se adelgaza.
La piel es lisa y firme cuando no le damos importancia
espera, suave, una mano que la recorra.
La piel lleva nuestra historia escrita
un mapa del sol, los golpes, las heridas.
La piel se marca también con los besos y caricias
las que no se notan, que se llevan por dentro.
Ven, márcame la piel, hazme un tatuaje con tu boca
deja surcos en el campo de mi cuerpo.
La piel es tierra que se marca y se siembra
y yo le planto tu recuerdo para que me germine tu presencia.
Me pincho los dedos con la aguja
todo lo que he cosido lleva sangre
no se puede tener el hilo con punta
haciendo y deshaciendo figuras
sin que cobre su parte la tela herida
todo agujero abierto a fuerza de romper
necesita de sangre para que exista.
Las palabras con filo
que lanzo de mi boca
tu corazón el blanco
mi puntería certera.
Las palabras redondas
se me caen como piedras
que transporto a prisa en una carreta
sin la intención de dañar. Un accidente.
Las palabras escondidas detrás del silencio
no quisieron salir a decirte
que lo sentí mucho
que tenías razón.
De todas las palabras que duelen
y que he dejado me salgan de la boca
vivas por el aliento que cabalgan
las peores siempre son “ya no”.
De todas las veces que te fuiste
y regresaste porque
no podías estar lejos
quisiste mi piel
añoraste mi voz
ahogaste la despedida en un saludo
volviste a tocarme
besaste el vacío
y te sentaste a mi lado,
de todas esas veces,
la que más me ha gustado es
cuando nunca te fuiste.
Enamorarse como del tiempo
que anda atrás nuestro
un paso tarde, nostálgico, hermoso.
O delante, aprisa, fuera de alcance,
el rostro de perfil y el cabello al viento
nosotros corriendo detrás.
Nunca está a nuestro lado,
sabemos que pasó,
por las huellas en la piel.
Te amo como al tiempo
que cuenta mi vida
que tiene fin.
Poblamos la tierra cuando aprendimos a llevarnos el agua en el cuerpo
Nos habita y mueve, la lloramos salado y besamos dulce, humedece los amores nocturnos
Al pararnos a la orilla del mundo, dejando que nuestro cuerpo crea que aún es líquido
Las olas nos llaman, quieren que les devolvamos lo que robamos dentro de la piel
Nuestra memoria está hecha de agua, de las veces que nos derretimos por las calles
La mezcla de sudor que dejamos en una cama, la saliva que compartimos
Mis mareas se mueven al ritmo de tu planeta, que también es líquido y me bautiza.
Se filtra un poco
el olor del bosque cuando paso al lado
una flor que nunca he visto
y siempre me acompaña.
Un abrazo que me envuelve en perfume
un poco desviado en estos tiempos;
no sirve de mucho ponerse esos adornos
cuando usamos mascarillas.
¿Cómo voy a saber
si alguien me cae bien de verdad
si no puedo olerlo cuando está cerca?
Un desperdicio de intuición.
Camino con un sentido tapado
los demás van a tientas
la memoria se queda dormida
ya no hay olores que evoquen recuerdos.
De todas las cosas que extraño
cuando salgo a caminar,
la nariz tapada detrás de un trapo,
es el olor de la vida.
Los lunes nadie muere
así como nadie cumple años los domingos.
Nadie muere, sólo flota hasta que pase el día
qué mala forma de empezar una semana.
Los martes, por ejemplo, son mucho mejores,
interrumpen la monotonía de la vida.
Los viernes, en cambio, estamos tan felices,
que se nos olvida que pronto será domingo.
Ése es el día en el que el tiempo hace un bucle,
la mañana se desliza entre las sábanas.
La noche se precipita hacia uno
y termina demasiado rápido.
Por eso nadie cumple años en domingo,
no da tiempo.
Si me muero un lunes, aunque ya dijimos que eso es imposible
quiero que me dejen dormir hasta el día siguiente.