Mañana, esto se termina
todo tiene fin
hasta al tiempo se le acaba la madeja
dejarás de hacerme mareas por dentro
de conquistar mi aire
seré mi propio recuerdo
y no saldré de hoy.
Todo se termina
esto también
pero no yo.
Mañana, esto se termina
todo tiene fin
hasta al tiempo se le acaba la madeja
dejarás de hacerme mareas por dentro
de conquistar mi aire
seré mi propio recuerdo
y no saldré de hoy.
Todo se termina
esto también
pero no yo.
Hay demasiado qué ver en la tele
todo junto y sin fin
se me quedan los capítulos atorados
entre las listas de cosas por verse
y se mezclan con los libros sin leer
la música nueva en cola
las llamadas sin hacer
podría guardarlo todo en la despensa
junto con la reserva de chocolate oscuro
y las nueces nuevas
me lo voy a acabar todo
lo que pueda, al menos,
no quiero dejar cosas sin usar
vino sin abrir, libros empacados
no voy a quedarme con la vida a medias
que se use todo, se acabe todo
el chocolate también.
Se anida en el pecho
una piedra con alas
que no sirven para nada
y raspa las costillas
cierra el paso del hambre
oprime la risa fácil
no sana, se vuelve a dañar
entierra el pico entre los ojos
hasta que le abro la puerta
exhalo donde apreté
lo suelto con una sonrisa
liviano el vacío que me regala.
Te quiero para después del mundo
en el vacío y la sombra
que seas el velo abierto
y yo el viento hecho nuevo.
Te quiero para cuando no haya sol
y tengamos que inventarnos las estrellas
o simplemente nos miremos
que nos baste nuestra luz.
Te quiero para el después de todo
ya tuvimos el antes
tal vez allí, sin tiempo
el amor sí sea eterno.
Limamos las palabras
de tanto jugarlas en la boca
la lengua las empujó
hirientes cápsulas de aire roto
alguna vez las hice cadenas
para atarme a tus manos
de tanto decirlas, me cortaron
se hicieron pequeñas
sólo quedó el polvo después del desgaste
tendremos que inventarnos otras
y gastarlas.
“Me gustas sin adornos”, dices
y me quitas la sonrisa que me esconde
borras las palabras que me guardan
abres las puertas que cierro.
No te gusta verme detrás de mi pared
la explotas, me expones
quieres verme, a mí
me quedo sin nada
y entonces me quitas la ropa.
Quiero ser el fuego
que enciendes con tu boca
la llama constante
que todo lo consume
meterme por tus ojos
comerte los deseos
acabarme todo y pedirte más.
Nada bueno pasa
después de la hora de dormir
se acumula el sueño
detrás de párpados abiertos
se derraman suspiros en la almohada
y navegan las ganas por el suelo.
Si no se duerme de noche
los días brillan demasiado
entre una niebla iluminada.
Recuerdo querer no dormir nunca
pasar las noches fuera de mi cama,
que era mi mundo nocturno
exiliada de lo permitido.
Pero sólo puedo escapar de verdad
cuando dejo de ser yo
y mi vida se desvanece,
de noche, en un sueño.
Enséñame la línea
que marca dónde te doblas
el lugar donde te agachas
hacia dónde se tuerce tu boca
la dirección de tu mirada
las señales que se quedan en el cuerpo.
Tal vez, entre tantas,
encuentre los besos que te he dado.
Cuento las cosas que faltan
todas las pongo sobre la mesa
un espacio vacío para cada una
se llena de polvo la superficie
yo sigo apilando el recuerdo a futuro
de todas las cosas que faltan.