Te toco la sombra
me acerco despacio
mi corazón en pedazos
se destroza si voy rápido.
Te toco la sombra
me acerco despacio
mi corazón en pedazos
se destroza si voy rápido.
Ni se mete un hombre al río
en donde no deja estela
ni camina alguien sobre la hierba
sin doblar una hoja
no hay gatos en esta foto
no están disueltos en la sombra
ni tengo un corazón
que expulsa la sangre que me falta
no hay palabras en mi boca
que te retengan a mi lado.
No puedo respirar
con tu nombre suspendido en el aire
necesito el borrador
que usaste para olvidarme
no he podido quitar
tus marcas de mi piel
tal vez, al fin,
me ahogue en el pozo de tus ojos
y cuando termine de caer
me estrelle contra el piso que me quitaste.
Déjame mañana,
no quiero que me quieras ese día
que se acaben los besos
se seque el deseo
que todo se vuelva arena
se apaguen tus ojos
que mi voz me ahogue
se pierdan tus manos
y no haya nada más.
Mañana.
Y que ese día siempre esté
a un día de distancia.
Me tatué una espiral
el centro de una galaxia
el pozo irresistible
donde se devora la luz
me recuerda a caer.
Le juegas al tiempo
una carrera trucada
en la que te dio ventaja
al menos su ilusión
y corres, corres tan rápido
crees que siempre irás delante
pero no sabes
que el tiempo es el apodo de la muerte
y ella siempre gana.
De todas las cosas
que pueden decirse del tiempo
la única que importa
es que se va.
En algunas vidas
la rueda del tiempo no es un círculo
se rompe, deja de dar vueltas.
Tal vez allí está la libertad,
cuando se deja de rodar.
Traté de arrancar un hilo
colgado de una manga, sin sentido
lo halé, rozándolo en mi piel
no logré quitarlo, persistente en su inutilidad
me dolió hace una semana
me sigue doliendo, está rojo, infectado
hasta un hilo sin propósito
se aferra a su existencia
y lastima, quema, protesta
antes de soltarse.
Doblé las esquinas del mundo
para perderte a la vuelta
pero olvidé
que la Tierra es redonda
y aquí estoy otra vez.