Alguna vez

¿Recuerdas esa conversación

que no tuvimos y todo lo que no te dije?

La tengo guardada

al lado de los te quieros

y mis expresiones más ridículas

de todo el cariño que no te muestro.

Allí todavía son un regalo sin entregar

con la posibilidad de gustarte

hasta de recibir uno propio.

Allí puedo creer que sí los (me) quieres

acumulo más recuerdos (ilusiones) futuras

no quiero saber cómo reaccionarías.

A veces la incertidumbre es benigna.

Modito

Dime, en ese modito tuyo,

cómo te gusto. Suena distinto.

Tanto, que no siempre lo entiendo

y no confío en mis interpretaciones.

Quiero creer, autoengaño avisado,

que me quieres cerca,

por lo menos me dejas estarlo.

Me gustas, con todo y modo seco,

porque me gustan las cosas hermosas

aunque sean espinudas.

Termino encontrando el centro dulce.

Prado

¿Cómo se le prende fuego

a tu prado en las mañanas?

Quiero tus naranjas encendidos

provocarte calor

sacar tu sol hasta de noche

y que se queme todo.

La piel en blanco

Comencé con la piel en blanco

la vida tiene un marcador

con tinta permanente

tal vez así se marca el tiempo

o son las señas que ayudan

a la muerte

para saber cuándo venir por mí.

El interés

Vi pasar un barco como una ciudad

en un canal estrecho

la gente viéndolo

un acto de magnetismo, el metal y la mirada

lo inmenso y el pensamiento

el centro de tus ojos y mi luz.

Set de armar

Ten las piezas que encontré

vuélveme a armar

no va a salir la misma figura

faltan muchas partes

no importa si no nos gusta el resultado

me rompo tan fácil

que siempre podemos volver a empezar.

Fue la luna

El perro despierto a medianoche

arrastrando el plato de metal

una taza de preso hace menos ruido

y me despierta, desde la medianoche

seguro fue la luna

y después el sol, que hoy sí brilló

tampoco duermo de día.

De todo esto tiene culpa la luna

que mengüe rápido

y que el perro no vuelva a somatar su plato.

Respirar

Entre la emoción y la palabra

la distancia es un aliento

o se echa gasolina en un fuego

que no siempre se puede apagar

como contigo.

Contigo no quiero respirar

que arda todo.

Oler rico

Entre las cosas que huelen bien

la ropa caliente de la secadora

el pan recién horneado que no como

esa flor que nunca he visto en el bosque

mis hijos, de pequeños, ya no

está tu recuerdo atrapado en un collar

esa perlas todavía huelen a ti

por eso no las uso, se va a gastar lo que me queda de tu olor.

Igual hay que planchar

La vida se esconde entre la ropa sucia

las comidas por hacer

la cotidianeidad es buen camuflaje

trato de recordar que eso envuelve

lo importante, las cosas que se escriben con mayúscula

la Verdad, la Justicia, el Derecho

son joyas brillantes pero pequeñas

y es fácil perderlas de vista

hay que pensar en ellas

porque si no están

para qué estoy planchando las camisas.