No nos entendemos

Tú y yo hablamos

pero no nos escuchamos

de nada sirven

tantos idiomas en común

las palabras rebotan

no penetran

y los mensajes que llevan

se quedan tirados en el camino

no nos entendemos

tal vez necesitamos movernos

dejar de estar cara a cara

ponerme al lado tuyo

ver hacia el mismo lado

que lo que decimos nos enlace

y nos entendamos.

El mundo oscuro donde crecen

Los secretos son duendes pequeños

oscuros y pesados

caminan por debajo de los muebles

se refugian en los momentos vacíos

entre cada respiración

se amarran a los pies del que los guarda

lo hacen bailar entre palabra y palabra

para que no los suelte

les gusta crecer en la oscuridad

huelen mal, a humedad y polvo y culpa

los secretos tiene alas

les sirven para sumergirse en el lodo

cuando los alcanza la luz

desaparecen.

Cosas obvias

El agua limpia, el cielo queda claro después de la lluvia

el fuego quema, cuida los puentes

el dolor lastima, hay corazones rotos por todas partes

el amor es un mapa, te enseña dónde estás y cómo te llamas

el viento es un mensajero, trae el olor de tu piel a mi cama

tus manos son cuchillos, me parten en pedazos

tus besos son llaves, yo soy la cerradura

y tú, tú me gustas, obvio.

Tomar decisiones

Uno cree que tiene las riendas de la vida en la mano. Sobre todo al principio. Luego se da cuenta que no es sólo un caballo lo que uno dirige. Se parece mucho más a una canoa, tal vez con una pequeña vela, que hay que tratar de mantener en curso a pesar del mar.

Es una comparación trillada, lo sé. Y no por eso deja de ser cierta. Nacemos de por sí con tantas características que se salen de nuestro control. Ni siquiera escogemos nuestra altura. Y con todo eso, tenemos que avanzar, ganarle al viento, vencer la tormenta, llegar al puerto.

Hay momentos en que dan ganas de simplemente dejarse llevar. Cualquier playa es buena cuando uno ya no quiere seguir el rumbo. Pero hay que recordar que cada vez que nos hemos desviado, estamos insatisfechos y más lejos de la meta. Mejor seguir a retroceder.

Pierdo todo

Desde que perdí esa noche de sueño

todo se me esconde:

el reservorio recién lleno

la palabra escrita

la idea fija

el sacapuntas verde

mis ganas de vivir

la promesa entregada

la sartén de los huevos

aquél lunes por la tarde

(estoy segura que fue en marzo)

y todo lo que me dijiste

(¿o eso lo olvidaste tú?)

Seguro el sueño se llevó todo

tendré que ir a buscarlo

y perderme yo.

Alguna vez

¿Recuerdas esa conversación

que no tuvimos y todo lo que no te dije?

La tengo guardada

al lado de los te quieros

y mis expresiones más ridículas

de todo el cariño que no te muestro.

Allí todavía son un regalo sin entregar

con la posibilidad de gustarte

hasta de recibir uno propio.

Allí puedo creer que sí los (me) quieres

acumulo más recuerdos (ilusiones) futuras

no quiero saber cómo reaccionarías.

A veces la incertidumbre es benigna.

Modito

Dime, en ese modito tuyo,

cómo te gusto. Suena distinto.

Tanto, que no siempre lo entiendo

y no confío en mis interpretaciones.

Quiero creer, autoengaño avisado,

que me quieres cerca,

por lo menos me dejas estarlo.

Me gustas, con todo y modo seco,

porque me gustan las cosas hermosas

aunque sean espinudas.

Termino encontrando el centro dulce.

Prado

¿Cómo se le prende fuego

a tu prado en las mañanas?

Quiero tus naranjas encendidos

provocarte calor

sacar tu sol hasta de noche

y que se queme todo.

La piel en blanco

Comencé con la piel en blanco

la vida tiene un marcador

con tinta permanente

tal vez así se marca el tiempo

o son las señas que ayudan

a la muerte

para saber cuándo venir por mí.