Dime, en ese modito tuyo,
cómo te gusto. Suena distinto.
Tanto, que no siempre lo entiendo
y no confío en mis interpretaciones.
Quiero creer, autoengaño avisado,
que me quieres cerca,
por lo menos me dejas estarlo.
Me gustas, con todo y modo seco,
porque me gustan las cosas hermosas
aunque sean espinudas.
Termino encontrando el centro dulce.
