El espacio

Hay tanto espacio entre nosotros

todo ese aire, calles, nubes

los árboles que se mecen

las personas que te miran

nos une

mientras más distancia

más cosas sirven de puente.

Desliz

El corredor de la casa era largo

cuando lustraban el granito

el suelo era resbaloso

nos resbalábamos en calcetas

con mi mamá, cuando aún podía,

riéndonos tanto

siempre cabía la posibilidad

de lastimarnos

nunca sucedió

me queda la sensación de peligro evitado

y la risa de mi madre.

Con qué escoger

Escoge el corazón, cariño mío

que la cabeza sirve para agarrar los calcetines negros

o la carrera que te va a deformar.

Usa el corazón, Corazón,

para sacar el próximo libro

pedir la comida

poner la película.

Prefiere el corazón, siempre,

aunque escoja mal (es muy impulsivo)

y su decisión lo rompa

dejándote el dolor.

Porque no importa qué escojas,

la vida duele.

Mejor haberla gozado antes.

No nos entendemos

Tú y yo hablamos

pero no nos escuchamos

de nada sirven

tantos idiomas en común

las palabras rebotan

no penetran

y los mensajes que llevan

se quedan tirados en el camino

no nos entendemos

tal vez necesitamos movernos

dejar de estar cara a cara

ponerme al lado tuyo

ver hacia el mismo lado

que lo que decimos nos enlace

y nos entendamos.

El mundo oscuro donde crecen

Los secretos son duendes pequeños

oscuros y pesados

caminan por debajo de los muebles

se refugian en los momentos vacíos

entre cada respiración

se amarran a los pies del que los guarda

lo hacen bailar entre palabra y palabra

para que no los suelte

les gusta crecer en la oscuridad

huelen mal, a humedad y polvo y culpa

los secretos tiene alas

les sirven para sumergirse en el lodo

cuando los alcanza la luz

desaparecen.

Cosas obvias

El agua limpia, el cielo queda claro después de la lluvia

el fuego quema, cuida los puentes

el dolor lastima, hay corazones rotos por todas partes

el amor es un mapa, te enseña dónde estás y cómo te llamas

el viento es un mensajero, trae el olor de tu piel a mi cama

tus manos son cuchillos, me parten en pedazos

tus besos son llaves, yo soy la cerradura

y tú, tú me gustas, obvio.

Tomar decisiones

Uno cree que tiene las riendas de la vida en la mano. Sobre todo al principio. Luego se da cuenta que no es sólo un caballo lo que uno dirige. Se parece mucho más a una canoa, tal vez con una pequeña vela, que hay que tratar de mantener en curso a pesar del mar.

Es una comparación trillada, lo sé. Y no por eso deja de ser cierta. Nacemos de por sí con tantas características que se salen de nuestro control. Ni siquiera escogemos nuestra altura. Y con todo eso, tenemos que avanzar, ganarle al viento, vencer la tormenta, llegar al puerto.

Hay momentos en que dan ganas de simplemente dejarse llevar. Cualquier playa es buena cuando uno ya no quiere seguir el rumbo. Pero hay que recordar que cada vez que nos hemos desviado, estamos insatisfechos y más lejos de la meta. Mejor seguir a retroceder.

Pierdo todo

Desde que perdí esa noche de sueño

todo se me esconde:

el reservorio recién lleno

la palabra escrita

la idea fija

el sacapuntas verde

mis ganas de vivir

la promesa entregada

la sartén de los huevos

aquél lunes por la tarde

(estoy segura que fue en marzo)

y todo lo que me dijiste

(¿o eso lo olvidaste tú?)

Seguro el sueño se llevó todo

tendré que ir a buscarlo

y perderme yo.