Lávame la vida
aunque no salgan las manchas
no todas
me la quiero poner limpia
descosida, un poco
más suave, cómoda
hasta que ya sólo me sirva
para irme a dormir.
Lávame la vida
aunque no salgan las manchas
no todas
me la quiero poner limpia
descosida, un poco
más suave, cómoda
hasta que ya sólo me sirva
para irme a dormir.
Si te digo que te extraño
miles
con la lengua atravesada entre los dientes
porque no me gusta decirte que te extraño
mucho
y se me traban los dedos sobre el teclado inexistente
para no decirte lo tanto que te extraño
tanto
aprovecha.
De joven me importaba
qué pensaras de mí
como si tu idea fuera mi realidad
ahora sé que los pensamientos cambian
lo que queda es la sensación
la piel enchinada con la cercanía
el recuerdo fijado a olores dulces
lo que te hago sentir.
Hay fuego en el cielo
pero no aquí
sólo sentimos el calor
sin ver las luces
aunque no tenemos el humo
igual nos quemamos todos
si no es así el infierno
esto se le parece.
No quiero ser como tú
lo siento
vi cómo perdiste la vida
entre la tristeza y el anhelo
no quiero que me traicione el cuerpo
ni necesitar validación donde no la dan
no quiero vivir con dolor
y creo que tú tampoco quisiste
que yo fuera como tú.
Tener tos es horrible
no tiene nada de atractivo
esa expulsión violenta, involuntaria de aire
hace que te miren con cara de germen
hasta el estómago se manifiesta con más privacidad
la tos es inapelable, incorrecta, insociable
nada sexy como una pequeña fiebre
de esas que dan brillo a los ojos
y color a las mejillas
la tos sólo le proclama al mundo
que estás enferma, que se alejen
no cesa ni de noche, qué pesada
se ríe del jengibre y la miel y el tomillo
tal vez le hace caso a un exorcista
si no es que lo enferma primero.
No, no, tener tos no es bonito
tampoco los remedios apropiados
pero aquí estoy, probando de todo
que necesito dormir, sola, sin tos.
Dije que no,
gracias, otro día
y se me abrieron las alas
para irme a otro lugar.
El aire usado se transforma
con agua y detergente
y el vacío
con calor y paciencia
hago alquimia en la lavandería
hechizos en la cocina
no necesito la piedra filosofal
la eternidad la encuentro en los aromas
que se guardan como recuerdos.
¿Si tu sangre se mezcla con la mía
queda el rastro, una espiral?
O tu aliento en mi boca
¿se enrosca en mi lengua?
Mi deseo en tu piel
no te deja huella.
Yo quiero que te marque
como tu olor en mi mente.
Alguna vez seré
el humo entre tus manos
y no podrás borrarme.
Anoche no dormí,
otra vez
el mundo está pesándome
y la vida me agobia
necesito bajar a respirar
aunque no sé si eso sirva
todo eso quiero
pero tú no quieres saberlo
y me reflejas sólo la cara
que luego le enseño a los demás.