Lo único razonable

Abrimos una tapadera de la planta de tratamiento y encontramos mi escalera. No hay muchas explicaciones que sirvan. Y la que queda no le gusta a una de las partes.

Uno muchas veces se encuentra ante situaciones para las que debe encontrar soluciones. Independiente de la causa. Los inicios, conocerlos y examinarlos, sólo importan verdaderamente para el crecimiento personal y se tratan en terapia.

Me tienen que dar uns solución porque la única forma de explicar cómo llegó la escalera allí, es porque hicieron mal su trabajo. Y no me importa por qué. Sólo quiero que lo arreglen.

Coincidencias

Estaban revisando la alarma cuando se fue la luz. No tiene nada qué ver una cosa con la otra. Sólo pasaron al mismo tiempo.

Uno cree que todo tiene una correlación. O una causa sensible. Y no siempre. A veces pasan porque algo detona el evento sin que jamás sepamos qué fue. Y creo que eso es de las cosas más difíciles de aceptar.

Yo siempre quiero saber por qué pasan las cosas. Y tengo mucho tiempo de no encontrar el motivo de las cosas más difíciles. No me queda otra que simplemente seguir. Es lo que hay.

Aquí

Mucho de lo que tenemos que aprender cuando crecemos es a agrandar el espacio entre lo que sentimos y cómo reaccionamos. Realmente, desde la Ilustración, creemos que nuestros sentimientos son un producto indeseable de nuestra naturaleza. Que todo lo que necesitamos es la mente y separarnos de nuestras emociones. Totalmente erróneo.

La realidad es que experimentamos el mundo a través de nuestros sentidos, lo interpretamos con nuestras emociones y lo abstraemos con la mente. Pero todo, todo, lo necesitamos para vivir. Y nada debe tener preeminencia sobre lo otro. Tiene cada cosa su lugar y su función y sólo somos personas de verdad cuando lo usamos todo.

Me gusta sentir. Aunque me guste más no ser presa de mis impulsos. Y me gusta abrir la brecha que me impide tomar decisiones con cuidado. Quiero vivir lo que que me queda en el aquí, encarnada, sintiendo.

Errático

Me gusta lo consistente. Lo predecible. Lo constante. Y la vida es todo menos eso.

Lo errático me da ansiedad. Me hace sentir insegura. Fuera de control.

Pero así es la vida. Creemos que sabemos qué viene. Pero no. Y me tengo que acostumbrar a eso para que no me tome desprevenida.

Lo que importa

Cada vez tengo menos cosas que realmente me mueven a alegar. El tráfico creo que se lleva toda esa energía. Y la edad. La edad me ayuda a poner las cosas en perspectiva y quitarles mucho del peso emocional que antes podría haber llevado un calcetín tirado en el piso. No es tan importante.

A la par de eso que podría ser falta de interés, he aprendido a poner límites firmes a lo que realmente me molesta. O a pedir lo que verdaderamente quiero. Tener una discusión profunda, molesta, cansada, con alguien con quien no me interesa tener una relación verdaderamente duradera, simplemente no tiene ninguna ventaja. No entiendo por qué invertirle capital emocional. O al menos eso estoy aprendiendo.

Me falta demasiado para poder ir en el tráfico sin despotricar, No me sirve de nada, ni siquiera de desahogo, porque abundan. Pero no sé si me va a alcanzar la vida para llegar a ese nivel de autoconocimiento.

Épocas

Estoy en una piscina con mis hijos y me recuerdo cuando vinimos hace 16 años. Era otra persona.

No siento la diferencia en mí. La veo en ellos. Quiere decir que también yo la llevo. Buena perspectiva.

No puedo ni siquiera ponerme los mismos bikinis. Hasta el cuerpo me ha cambiado. Interesante hacer una lista de qué más pueda ser distinto.

Aventura

Nada tiene valor por sí mismo, sino que nosotros se lo damos. Un viaje largo en carro puede ser una oportunidad de hablar o una tortura. No es que deje de ser necesario hacer menos tiempo en el tráfico, pero no tiene por qué arruinarnos la vida.

El mundo no tiene color hasta que nosotros interpretamos las limitadas frecuencias de las ondas de luz que percibimos. Y así con todo.

Es una maravilla que le podamos dar la interpretación que queremos a nuestras vidas. No es una actitud ilusa. Es otra forma de hacernos la existencia más llevadera.

Nudos

Me ha dolido mucho tiempo el hombro. Pura tensión. Se va aflojando cuando me relajo. Pero eso no sucede ahorita.

El problema con los nudos es que, mientras más se halan, más se aprietan. Salvo que uno sea Alejandro, la única forma de deshacerlos es aflojar el centro.

Hay que enfocarse en el punto principal del problema y trabajarlo. Lo periférico sólo lo endurece. Y, para mientras, todo duele.

Repeticiones

Estoy segura que la vida nos pone enfrente, una y otra vez, la posibilidad de tomar decisiones distintas para circunstancias iguales. Podríamos ser muy cínicos y decir que tomamos decisiones que nos llevan al mismo lugar, pero viene siendo lo mismo. Hasta que no aprendemos la lección, la volvemos a tener enfrente.

Hay muchas formas de vivir la vida. En círculos o en espirales. En el primer caso, la pelota no se mueve. En el segundo, avanza, como un proyectil, a cientos de kilómetros por hora. Es la misma pelota, el movimiento es básicamente parecido, pero el resultado definitivamente no es igual.

Me enfrento a una decisión, la misma, más grande. Yo sé cuál es el resultado de tomar la puerta conocida. Y quiero algo distinto. Aunque me aterre.

Verlo venir

Cuántas veces me he hecho expectativas, miedos, congojas, alegrías, en las vísperas de algo y el evento real no fue lo esperado. Creo que me pasa demasiado seguido para mi edad. Debería ya haber aprendido. O, al contrario, subestimo lo que está acercándose. Y cumplo el dicho de «no es lo mismo verla venir…»

Nuestra mente es un milagro. Una verdadera maravilla de la naturaleza. No se puede explicar de forma totalmente científica por los saltos evolutivos que fueron necesarios para tenerla. Y aún no la entendemos por completo porque ni siquiera podemos dar una definición exacta de qué es la consciencia, por ejemplo. Lo peor es que, alimentada de todo lo malo, nos hace sufrir más de lo necesario. Eso de poder adelantarse a escenarios que no han acontecido a veces es la pura tortura.

Trato de aplicar lo aprendido en mis meditaciones. El vivir en el ahora. En fijarme en dónde estoy. Y de todas formas paso noches en vela imaginándome en lo que puede ser. Me falta mucho.