Nada qué hacer

Tengo años durmiendo intermitente y probablemente eso seguirá siendo mi realidad durante otros más. No siempre es tan malo como anoche. A veces es peor. Pero, como decimos en casa, es lo que hay.

La verdadera felicidad es encontrar lo inamovible de la vida y moverse dentro, preferiblemente siendo útil. Cuando uno ve que ya no queda nada más por hacer, cambiar uno mismo es lo que toca. No vamos a quitarle lo mojado al agua, pero tal vez aprendemos a nadar.

No dormir es terrible. Espero compensarlo hoy en la noche. Nada más se puede hacer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.