Pensamos que nuestras vidas no son lo suficientemente interesantes como para ser contadas. Las obras literarias tratan acerca de personas con historias gigantescas. ¿A quién podría importarle nuestra existencia? Pero esa vivencia común es lo que nos une como seres humanos. Además, cada uno tenemos nuestro propio punto de vista subjetivo.
Vivimos en sociedad para sentirnos acompañados. Y registramos nuestra existencia de alguna manera para sentirnos únicos. Y, entre esos dos extremos, está buena parte de lo maravilloso que es vivir.
No todo de nuestro día merece ser contado. Pero sí todo vale la pena vivirlo con intención e intensidad. La película de cada vida es, en su mayor parte, hecha para un público de uno. Más nos vale interesarnos.
