El mundo no va a anunciar que termina
con estruendos de trompetas
y caballos cabalgando.
El ruido del apocalipsis será
la pausa que se escucha entre un
«te quiero mucho»
y un «pero».
El mundo no va a anunciar que termina
con estruendos de trompetas
y caballos cabalgando.
El ruido del apocalipsis será
la pausa que se escucha entre un
«te quiero mucho»
y un «pero».
Cuando hacemos algo nuevo
morimos a lo anterior
y nos renovamos.
Aunque duela
(y siempre duele)
lo hacemos a pesar del dolor.
Porque no podemos dejar de crearnos.
Porque si lo hiciéramos,
si nos quedáramos estáticos
allí sí moriríamos para siempre.
Por mucho tiempo
escondí hasta de mí misma
mis rincones más oscuros
pensando que si tú los mirabas
ya no me ibas a querer.
Y ahora que se me escaparon
por alguna puerta que dejamos abierta
y, aterrada, te los tuve que mostrar
tú me miras destilando amor por los ojos
y me dices: «siempre lo supe.»
de soltarse el pelo, soltar lo rígido, soltar el miedo, soltar la risa, soltar la mirada, soltar el dolor…
soltar lo malo para que se vaya y soltar lo bueno para que crezca…
soltar la tierra un rato, para que el aire me suelte a mí…
y, entre soltarlo todo, no tener nada más a qué aferrarme, que a mí misma.
… es, sencillamente, la cantidad de sonrisas que dejamos en las bocas de las personas que nos conocieron.
…de un momento
…de una idea
…de un beso
…de un deseo
…de una vida.
El tiempo se desperdicia cuando esperamos.
No todo ha sido bueno
las cosas a veces son difíciles
hay pérdidas, carencias, alejamientos
mezclado con lo maravilloso
los recuerdos que brillan
las palabras que se guardan.
Si me ofrecieran olvidar
todo lo amargo de mi vida
pero perder también
las cosas dulces,
me quedaría con todo
aún doliéndome algún recuerdo.
… no traiga monstruos, aquí se los damos.
… no te pongas nada, yo te doy mis ganas.
… no abra la puerta, se salen las tentaciones.
… quédese cerca, tal vez lo muerden.
… no mire a los ojos, si parpadea lo besan.
… no se asome al abismo, allí se mira el reflejo.
… no se vaya muy lejos, la felicidad está cerca.
… traiga sus ganas, aquí se las atendemos.
… abra las manos, damos clases de braille en vivo.
… hable quedito, aquí nos gustan las cosas al oído.
… quédese, tal vez le gusta.
Un tatuaje que diga que te quiero para tanto, que casi no te quiero más que para siempre.
Tendré toda la vida en lo mismo
porque la lucha más larga y constante,
ésa de todos los días,
es contra mí misma.
Nada como el tiempo
para demostrarnos que todo es relativo
que podemos medirlo con un reloj
y aún así sentirlo diferente.
Los sesenta segundos que pasan
cuando se esperan malas noticias
se arrastran por el cuerpo desgarrándonos.
Y luego vuelan en el viento
cuando nos divertimos
escapándose como conejos.
O sentimos la completa
flexibilidad de unas horas
si de noche el sueño nos vence.
Creer que el tiempo es nuestro
porque lo podemos ver dar la vuelta
agarrado de las manecillas del reloj
es creer que tenemos vida
sólo porque existimos.