Porque amar duele
Y rompe
Y quema.
No me ames
Porque me arrastras
Y me envuelves
Y me sujetas.
No me ames
Hasta que me ames
Y no me sueltes
Jamás.
Porque amar duele
Y rompe
Y quema.
No me ames
Porque me arrastras
Y me envuelves
Y me sujetas.
No me ames
Hasta que me ames
Y no me sueltes
Jamás.
Para cumplirlos
Para cambiarlos
Para tirarlos
Para vivir
A veces es el olvido
otras es el dolor.
Se paga en moneda líquida
que se escapa de los ojos
Se siente como un vacío
que ocupa el lugar del corazón.
Le sacrificamos silencios
y suspiros y sollozos.
Y nos decimos:
«Lo pagaría mil veces.»
Hay palabras que nos quedamos, porque sacarlas destruirían nuestro mundo.
Otras que guardamos como si fueran un tesoro que no queremos enseñar.
Otras que callamos porque no queremos darle sustancia a nuestros miedos.
Otras que escondemos para no recordar nuestras culpas.
Las palabras que nos quedamos nos queman, nos corroen, nos iluminan, nos sostienen. Nos las susurramos por las noches. Se las gritamos al eco. Las tiramos en un papel. Las dejamos volar al viento.
De todas las palabras que nos quedamos están hechos nuestros sueños.
Para escuchar la sangre que nos corre entre las venas
Para que el corazón nos llene de dolor dulce
Para que nuestras manos se resbalen por una piel
Para que los labios se junten con otros
Para que una palabra nos regrese el aire a los pulmones
Para que podamos ver el deseo en otros ojos
Sentimos, aunque duela, aunque despedace, aunque queme.
Porque no sentir es perdernos de la vida misma.
Querer terminar un libro y que no se acabe.
Querer comer un chocolate y todavía tenerlo.
Querer que pase el tiempo rápido y que luego se detenga.
El sol cambia de lugar
Las nubes se disipan
Los ríos no son los mismos
El mar se seca
Los árboles se caen
El camino acaba
Los ojos se cierran
Pero el mundo sigue.
Se detiene la respiración
en la pausa antes de un beso
cuando los labios que se ansían
aún no se imprimen para siempre.
El infinito tiene tope
cuando se espera el choque
de dos almas suspendidas
en la punta de dos bocas.
Pasa una eternidad
el océano pierde su marea
la luna deja de menguar
mi corazón se olvida de mí.
Justo antes de un beso.
A veces queremos ser tanto
que nos tenemos que partir en pedazos
para poder probarlo todo
sin desaparecer.
– Te doy lo que pidas.
– Lo quiero todo.
– Todo será.