A veces

…los recuerdos dulces duelen

…las caricias se pierden

…los abrazos de noche se agotan

…las palabras se acaban

A veces la vida te recuerda que hay oscuridad, que no siempre está el sol, que hay silencio.

Y, a veces, eso también está bien.

Para sentirte

Sólo tengo que cerrar los ojos

O abrirlos y ver el cielo

Escuchar la música que me habla de ti

O cantar la que te gusta

Recordar tu piel bajo mis manos

O tu mano en mi espalda

Para sentirte sólo tengo que respirar.

Allí estás.

Pausa

El mundo no va a anunciar que termina

con estruendos de trompetas

y caballos cabalgando.

El ruido del apocalipsis será

la pausa que se escucha entre un

«te quiero mucho»

y un «pero».

 

 

Crear

Cuando hacemos algo nuevo

morimos a lo anterior

y nos renovamos.

Aunque duela

(y siempre duele)

lo hacemos a pesar del dolor.

Porque no podemos dejar de crearnos.

Porque si lo hiciéramos,

si nos quedáramos estáticos

allí sí moriríamos para siempre.

Verte

Por mucho tiempo

escondí hasta de mí misma

mis rincones más oscuros

pensando que si tú los mirabas

ya no me ibas a querer.

Y ahora que se me escaparon

por alguna puerta que dejamos abierta

y, aterrada, te los tuve que mostrar

tú me miras destilando amor por los ojos

y me dices: «siempre lo supe.»

El momento

de soltarse el pelo, soltar lo rígido, soltar el miedo, soltar la risa, soltar la mirada, soltar el dolor…

soltar lo malo para que se vaya y soltar lo bueno para que crezca…

soltar la tierra un rato, para que el aire me suelte a mí…

y, entre soltarlo todo, no tener nada más a qué aferrarme, que a mí misma.