volver a decidir cada 24 horas
sólo así se puede vivir
porque las fuerzas para eso alcanzan
para 24 horas
volver a decidir cada 24 horas
sólo así se puede vivir
porque las fuerzas para eso alcanzan
para 24 horas
Todavía puedo
Todavía quiero
Todavía avanzo
Todavía existo
Todavía anhelo
Todavía vivo
Todavía, todavía no.
…los recuerdos dulces duelen
…las caricias se pierden
…los abrazos de noche se agotan
…las palabras se acaban
A veces la vida te recuerda que hay oscuridad, que no siempre está el sol, que hay silencio.
Y, a veces, eso también está bien.
Sólo tengo que cerrar los ojos
O abrirlos y ver el cielo
Escuchar la música que me habla de ti
O cantar la que te gusta
Recordar tu piel bajo mis manos
O tu mano en mi espalda
Para sentirte sólo tengo que respirar.
Allí estás.
El mundo no va a anunciar que termina
con estruendos de trompetas
y caballos cabalgando.
El ruido del apocalipsis será
la pausa que se escucha entre un
«te quiero mucho»
y un «pero».
Cuando hacemos algo nuevo
morimos a lo anterior
y nos renovamos.
Aunque duela
(y siempre duele)
lo hacemos a pesar del dolor.
Porque no podemos dejar de crearnos.
Porque si lo hiciéramos,
si nos quedáramos estáticos
allí sí moriríamos para siempre.
Por mucho tiempo
escondí hasta de mí misma
mis rincones más oscuros
pensando que si tú los mirabas
ya no me ibas a querer.
Y ahora que se me escaparon
por alguna puerta que dejamos abierta
y, aterrada, te los tuve que mostrar
tú me miras destilando amor por los ojos
y me dices: «siempre lo supe.»
de soltarse el pelo, soltar lo rígido, soltar el miedo, soltar la risa, soltar la mirada, soltar el dolor…
soltar lo malo para que se vaya y soltar lo bueno para que crezca…
soltar la tierra un rato, para que el aire me suelte a mí…
y, entre soltarlo todo, no tener nada más a qué aferrarme, que a mí misma.
… es, sencillamente, la cantidad de sonrisas que dejamos en las bocas de las personas que nos conocieron.
…de un momento
…de una idea
…de un beso
…de un deseo
…de una vida.
El tiempo se desperdicia cuando esperamos.