Préstame tus ojos

Para navegar en un océano de noche

un infinito brillante sin estrellas.

Sujétame con ellos

para que no me ahogue

y no salga volando para siempre.

Envuélveme de negro

y llévame contigo

cuando parpadeas.

Préstame tu ojos

y no me dejes ir.

La eternidad

Me dijiste que me amabas para siempre

mientras salías por la puerta con tu vida empacada en dos maletas

sin intención de regresar jamás.

Ahora sólo estoy esperando

que me digas que nunca será igual

y que regreses para quedarte.

Para siempre.

El fin de todo

Dicen que hasta el universo acabará,

el infinito tendrá un «hasta aquí»,

el tiempo terminará.

Y yo lo creo,

porque hasta mi tristeza encontró su fin,

en el fondo de tus ojos.

El ser esponja

Somos esponjas que absorben la felicidad,

nos ensanchamos, crecemos

para regresar a nuestro tamaño

cuando pasa el momento.

Lo único que nos cambia,

es la tristeza,

que llega con un par de tijeras

y nos quita pedazos,

nos transforma, nos rearma.

Para luego volvernos a llenar,

cuando llega otra vez la felicidad.

Diferentes.