Antes

Desperté antes de que fuera el día siguiente

antes de que la noche se escurriera entre los pájaros que cantan

antes de dormir suficiente, nunca es suficiente.

Desperté antes que todos, eso no es raro

pero esta vez fue hasta antes de lo que suelo hacerlo

y en ese estado que no es el tiempo en que debería

encontré que la noche es más larga despierta que dormida

que la cocina está callada y yo no quiero llenar ese silencio.

Hay momentos que se desajustan al tiempo

anoche fue antes de regresar de no existir.

Hoy ojalá sea después.

Voy a aburrirme de todo

Pasaré por la ventana sin ver las estrellas,

son las mismas de siempre

dejaré de comprar vino

lo he probado todo

dormiré sin soñar y despertaré sin sonreír

los pájaros hacen demasiado ruido

no te escribiré más,

nada nuevo hay qué decir

me alejaré sin besos

los di todos

no habrá nada que no me aburra

pero, antes, vendrá por mí la muerte.

Una mezcla

Te compartí mi mar a besos,

caímos en el pozo de tus ojos

florecieron las tormentas sembradas

por el viento que alentó nuestras palabras

le prendimos fuego a todo

del mar, sólo queda la arena

la levanto con mis pasos que te buscan.

El momento oportuno

Aprendí a decir te quiero con los ojos enlazados

a pedir ayuda antes de romperlo todo

a responder con empatía

prefiero guardarme las palabras

si van a servir de veneno y no de medicina

no pesa tanto la verdad como la compasión

y anoche, en vez de dar la lección de toda la vida

y decirle a la personita tierna que “todos vamos a morir”,

le mentí con todo mi corazón y le prometí,

que conmigo al lado, nada malo le puede pasar.

Ambas sabemos que no es verdad,

y no importa.

No puedo explicar lo que hago

Gracias a La Peste, digo, al homeschooling, he tenido que hacerlas de tutora de mis hijos, para su desgracia y la mía. Porque yo puedo hacer las operaciones matemáticas y escribir los textos en alemán, pero no puedo explicar cómo lo hago. Para mí, los números hablan y el lenguaje tiene lógica matemática. Y así se hace. Como si no hubiera pasado por un proceso de aprendizaje. Pero no me pasa lo mismo con el karate, que bastante esfuerzo me ha costado aprender y que tengo dolorosamente presente lo mal que lo hago aún.

Las personas con talento generalmente son malos maestros, porque lo que uno debe poder transmitir es el proceso, no el resultado. Pero obligar a cualquiera a explicar lo que hace con claridad y sencillez es ayudarlo a reaprenderlo y hacerlo mejor. Todo, siempre, puede volver a aprenderse. Es uno de los pilares de la transformación personal el aproximarse a las cosas, aún las más comunes, con «mente de principiante». Que no es otra cosa que la disposición de aceptar que uno no lo sabe todo, ni de lo que sabe mucho.

Obligarme a dar pequeñas lecciones a mis hijos me recuerda la necesidad de aprender siempre, como por primera vez. Dejar del lado mis preconcepciones y aceptar nuevas formas de hacer lo que ya hago con alguna habilidad. No quiero volverme vieja y hablar de «las cosas en mis tiempos», porque los tiempos de uno son en los que uno vive hoy y ahora. Pero ya contraté tutora para los niños. No quiero hacerlos infelices.

Un olor a fuego

Me gustó tanto

el olor que deja el humo

cuando desplaza al aire

que, después de las naves,

los campos, los puentes,

el castillo de naipes,

los planes del futuro,

las cartas enviadas y guardadas,

las canciones y las listas,

las fotos, hasta los teléfonos,

no quedó más nada qué quemar

sólo yo,

tal vez si pongo el corazón al fuego

no te quede ni un sólo lugar

donde puedas regresar.

El mar adentro

Un día, hace muchos años

se acabó el mundo,

¿te recuerdas?

ya no fueron suficientes

los granos de sal suspendidos

ni las olas de techo

o la inmensidad debajo

te aburriste del infinito

se acabó el mundo

como se acaba el amor eterno

en un instante

quisiste dejar de volar flotando

y ahora vagas, piel afuera, seco

pero yo que te quiero

dejé que me llevaras por dentro.

Ya no encuentro a nadie más que a ti cuando te miro

No se puede evitar buscar parecidos

a los niños recién estrenados, son toda posibilidad

y uno les mira la boca del padre, los ojos de la tía

después dejan de ser muñecos de trapo

recogen entre sus escasos días

un poco de personalidad

las facciones se alejan de los recuerdos.

Cerré los ojos un instante

y te escapaste de mis brazos

para ser más alto que yo

y ya no encuentro a nadie de antes

cuando te miro, sólo estás tú.

Triste y dulce alejamiento que tenemos

para que tú tengas tu vida

así como tienes tu cara, sólo tuya.

Hasta que nos volvamos a parecer.