Silencio

Se murió el viento

los árboles, quietos, lo velan

lleva una mortaja de calor

y el sol sirve de testigo

claro, sin nubes.

Se caen los pájaros del cielo

no tiene sobre qué escalar

los que se quedan abajo

cantan para acompañar el duelo.

Todo arde.

Y del fuego se levanta, poco a poco

la siguiente brisa.

Una suma de cosas

Si te hubiera contado

hace veintiocho años

la suma de cosas que traemos encima

dos, dieciséis, seis, miles,

y las pusiéramos en una balanza

la escala estaría tan pesada

que nos inclinaría del mismo lado

siempre.

¡Feliz aniversario!

Todo pasa

El primer puñal de angustia

las ganas de llorar

el alivio de la esperanza

una risa mal colocada

el cansancio

la incertidumbre

caminar con prisa para ir y regresar

el olor a cuarto sin dueño

los ruidos que despiertan

las malas noticias

las buenas noticias

unas palabras frías dichas con desdén

la fuerza que se necesita para no derrumbarse

perder las llaves, el teléfono, la tranquilidad

las frases que esconden.

Todo pasa

no siempre a la velocidad deseada.

Antes

Desperté antes de que fuera el día siguiente

antes de que la noche se escurriera entre los pájaros que cantan

antes de dormir suficiente, nunca es suficiente.

Desperté antes que todos, eso no es raro

pero esta vez fue hasta antes de lo que suelo hacerlo

y en ese estado que no es el tiempo en que debería

encontré que la noche es más larga despierta que dormida

que la cocina está callada y yo no quiero llenar ese silencio.

Hay momentos que se desajustan al tiempo

anoche fue antes de regresar de no existir.

Hoy ojalá sea después.

Voy a aburrirme de todo

Pasaré por la ventana sin ver las estrellas,

son las mismas de siempre

dejaré de comprar vino

lo he probado todo

dormiré sin soñar y despertaré sin sonreír

los pájaros hacen demasiado ruido

no te escribiré más,

nada nuevo hay qué decir

me alejaré sin besos

los di todos

no habrá nada que no me aburra

pero, antes, vendrá por mí la muerte.

Una mezcla

Te compartí mi mar a besos,

caímos en el pozo de tus ojos

florecieron las tormentas sembradas

por el viento que alentó nuestras palabras

le prendimos fuego a todo

del mar, sólo queda la arena

la levanto con mis pasos que te buscan.

El momento oportuno

Aprendí a decir te quiero con los ojos enlazados

a pedir ayuda antes de romperlo todo

a responder con empatía

prefiero guardarme las palabras

si van a servir de veneno y no de medicina

no pesa tanto la verdad como la compasión

y anoche, en vez de dar la lección de toda la vida

y decirle a la personita tierna que “todos vamos a morir”,

le mentí con todo mi corazón y le prometí,

que conmigo al lado, nada malo le puede pasar.

Ambas sabemos que no es verdad,

y no importa.