La piel que contiene mi sangre
se expande con ganas de reventar
me hierve y duele
el fuego lo encendiste tú
me dejaste sola para apagarlo.
La piel que contiene mi sangre
se expande con ganas de reventar
me hierve y duele
el fuego lo encendiste tú
me dejaste sola para apagarlo.
Recoge las flechas
que no dieron en el blanco
las demás
las llevo puestas.
Si puedes verlo, pregunta igual
las cosas no dichas carecen de forma
las palabras las revelan
se atrapan en el aire los castillos
y se construyen sobre lo que se cuenta.
Cómprame esta botella con humo
la llené de los besos sin dar
que me dejaste en la boca.
Creí que la indiferencia era fría
la tuya me quemó todo
queda sólo el humo, ¿me lo compras?
Hay luz sin sol
méteme en tu cuarto a oscuras
y abre los ojos.
Después de las manos
van los ojos
y si te miro
te conozco
allí ya estoy
a un paso de quererte.
Avancemos.
Cuando te quedas sin aire,
¿a quién respiras?
¿Qué palabras invocas cuando no puedes hablar?
Me dices todo con los ojos,
aunque no lo entienda.
Me corté, ¿te enseñé dónde?
fue en la cocina,
ah, ¿dónde en mí?
la mano, el nudillo, de hecho.
Sí, sangré mucho.
¿Por qué preguntas?
Me dolió tanto que te pensé.
La vida es un monstruo, enorme,
quiere devorarnos,
ilusos, huimos,
nadie escapa de esa boca
sólo queda enfrentar al animal
cazarlo, comerlo entero
pedazo a pedazo.
Sácame el corazón
ya lo rompiste
termina de usarlo
ahora cómetelo.