Me corté, ¿te enseñé dónde?
fue en la cocina,
ah, ¿dónde en mí?
la mano, el nudillo, de hecho.
Sí, sangré mucho.
¿Por qué preguntas?
Me dolió tanto que te pensé.
Me corté, ¿te enseñé dónde?
fue en la cocina,
ah, ¿dónde en mí?
la mano, el nudillo, de hecho.
Sí, sangré mucho.
¿Por qué preguntas?
Me dolió tanto que te pensé.
La vida es un monstruo, enorme,
quiere devorarnos,
ilusos, huimos,
nadie escapa de esa boca
sólo queda enfrentar al animal
cazarlo, comerlo entero
pedazo a pedazo.
Sácame el corazón
ya lo rompiste
termina de usarlo
ahora cómetelo.
Dime tu palabra favorita
la que es tu lugar
huele a mar y lavanda
te lleva rápido al recuerdo
comes ese postre que ya no encuentras.
Dime con qué palabra
quieres despedirte del mundo
gastar el aire que tengas.
Cuéntame en qué palabra
se apoyan tus pensamientos
la columna de tus deseos
sobre la que bailas
y miras el mundo.
Dime tu palabra favorita
aunque sea la última.
Hoy no hice nada
me di permiso
aunque estas horas vacías
no me sirvan para futuro
dejé pasar la vida
observar es bueno
dejar de anhelar también
tanto no hice nada
que no pensé en ti.
Detrás de una reja
hasta el perro más pequeño es valiente
el adversario contenido
da pie a ilusiones de grandeza
detrás de una reja
cualquiera grita locuras.
El silencio es mi reja
de este lado hago lo que quiero
y no sabes lo que te digo.
Pasaste derramando palabras
con tus manos abiertas
la boca cerrada
las escuché todas
crecieron en mi cuerpo
echaron raíces, me anclaron
desde entonces la orilla ha crecido
el mar casi me cubre
y sigo escuchando que me recuerdas
todo lo que me dijiste.
¿Listo, Corazón?
Diez latidos sin pensarlo
mándame sangre al cerebro
quítame el combustible del recuerdo
trabaja, Corazón, tenemos que seguir
nadie nos ayuda hoy
ni hay otro como tú
que nos marque el paso.
Por ahora, estamos solos.
El faro no toca las olas
queda lejos de la orilla
una luz en lo alto
la advertencia a lo lejos
y los barcos encallan
creen que está más cerca
tal vez lo pusieron allí
para atraer incautos como yo.
Fue el calor
hubo tanto
se derritió hasta la ropa
el propio sol hastiado.
Tanto calor
los pasos se me gastaron
la cama en llamas
y no estabas tú.