¿Por qué la vida pide
que uno tome buenas decisiones
que duelen tanto?
Se paga en tristeza
lo que se nos antojó en un impulso
que sabíamos bien,
no nos convenía.
¿Por qué la vida pide
que uno tome buenas decisiones
que duelen tanto?
Se paga en tristeza
lo que se nos antojó en un impulso
que sabíamos bien,
no nos convenía.
Te preguntan por golpes, enfermedades, historia,
contesto por ti, todavía
porque aún eres más mía que de nadie
ni siquiera tú te conoces tan bien.
De eso ya no me queda mucho tiempo.
Tener la vista nublada
esconde defectos, aumenta la luz
la felicidad borra, ignora, esconde
el dolor devuelve el enfoque
aunque no queramos ver.
Dejé una camisa en tu casa
quédatela, huele a lo que fui contigo
y esa ya no soy yo.
El cepillo de dientes lo tiré,
tampoco están mis fotos,
no quiero verte ni desde el papel.
No queda nada mío que me devuelvas
lo que te di, es tuyo
y lo que me llevo… no me lo puedo arrancar.
Siempre quiero lo mismo
no siempre de la misma forma
el último lugar en el camino no cambia
sí la manera de llegar
porque mi esencia es igual
pero no mi forma.
Sentirse sin piel
la sangre a cielo abierto
el corazón descubierto
y, sabiendo que te pueden llenar de ácido,
pedir que no te lastimen.
Mi cuerpo no sigue instrucciones
no me avisa cuando cambia
se me esconden las palabras
y no controlo lo que siento.
Si ni siquiera me pertenezco entera,
¿por qué me miento
y creo que eres mío?
Eres una puerta cerrada
sin cerrojo
hay luz detrás, se escapa por debajo
y tu música la invitación que no extiendes
no de forma explícita
quieres que abra la puerta
sin decirme que lo haga
ojalá esta vez
sí entienda.
Si te lo advertí
¿es realmente inesperado?
No me creíste
ese es el problema.
Ahora te sorprende
dónde me llevas guardada.
Yo nunca oculté
que quería tu corazón.
Paso frente a puertas con nombres
bordados en hierro, peinados con hiedra
que me dicen cómo se llaman
con la voz que habita mi mente.
¿Quién bautiza una casa?
Tal vez si hacerlo la hechizara
para encontrar siempre allí
a esa persona.
Debería entonces ponerle rótulo
al dintel de mi cuarto
e invocarte cada vez que lo paso.