La comida, el sabor que invade la boca
los colores de la madrugada, tan escandalosos
el olor del huele de noche que llena de dulce el aire
la música, los libros, los amigos, tú.
Nada me gusta, eso es muy poco.
La comida, el sabor que invade la boca
los colores de la madrugada, tan escandalosos
el olor del huele de noche que llena de dulce el aire
la música, los libros, los amigos, tú.
Nada me gusta, eso es muy poco.
Entre no sentir y sufrir
prefiero lo segundo
esconderse es otra forma de morir
sin que nadie te recuerde
el dolor pasa
el recuerdo queda.
Si no fuera por el desafío
los tonos altos y discordes
la falta de comunicación
la franca rebeldía inútil,
probablemente no querría que te fueras
y que tuvieras tu propia vida.
Sabia naturaleza.
Tus noches larga
mis madrugadas tempranas
animal nocturno
ave mañaneta
y aún así
la vida nos coincide.
Quién iba a saber
que vivir fuera tan agotador
tal vez sólo sirva
para querer descansar siempre.
Lo único que necesito
para sentirme bien
es que pase el tiempo
y me vuelvas a ver.
Si te pongo nombre,
¿eres mío?
Responderás a mi voz
cuando te llame
aunque no estés
sólo con decir
el nombre que te puse.
Será mía esa parte tuya,
porque sólo yo te llamo así.
Viene lo nuevo,
se estrena número
podemos volver
a tomar las mismas decisiones
de nuevo.
Te quise preguntar algo de las tías
iba a salir de la cocina al comedor
hubiera apostado que estabas allí
hasta que recordé que no estás.
Pensar que le di tanta importancia a primeras veces
los principios se repiten cada día
siempre hay un primer beso por darse mañana
quiero lo último. La última mano,
la última boca, el último cuerpo.
Los finales sí son para siempre.