El interés

Acabo de visitar una maravilla moderna. Vuelta entretenimiento un poco forzado, mejor dicho, aprovechando el interés que tenemos los humanos en ver cosas que necesitan explicación.

Logramos hacer tal cantidad de obras geniales, como raza, pero no como individuos porque no todos tienen capacidad ni siquiera de imaginarse ciertos portentos. Y allí va la humanidad, siguiendo guías con visiones, aunque no siempre sean las mejores. Luego, cuando son exitosas, hacemos filas para verlas.

A mí me interesa eso: el interés en sí. Lo que pueda parecer digno de visitarse. Lo que nos atrae. En esencia, ver pasar un barco no tiene nada objetivamente fascinante. Es el hecho que se hizo de una forma maravillosa lo que es magnético. La imaginación hecha ingeniería, o arte, o filosofía, o comida, es lo que nos hace verdaderamente trascendentales. Y lo que nos permite seguir.

Suficiente

Hay personas con tantos talentos que parecieran de mentiras. Cuando los hicieron derramaron todo lo bueno que había en la bolsa y los demás se quedaron con lo que sobró. No siempre esas personas son exitosas, ni felices.

Nacemos con un set precalibrado de habilidades. Tienen un tope. Como nuestra altura. Por más que queramos, no se pueden aumentar. Y si no las alimentamos bien, ni siquiera se desarrollan a su potencial. Por eso el esfuerzo vale más que el talento.

Lo que uno debe desear es ser suficiente. Suficiente para que la habilidad alcance a perfeccionarla y hacer algo bueno con ella. Hasta la piedra más roma se puede pulir para hacerla brillar.

Leer

Los libros siempre han sido mi escape y los he dejado un poco por otras cosas. Supongo que ya no tengo (o me hago) el tiempo para absorber una historia y perderme en ella.

No es que quiera estar desocupada, pero sí con la suficiente claridad para apartar un poco de mi atención y verterla entera en unas letras bien puestas.

Ahora, necesito que el libro sea demasiado bueno para atraparme y no siempre encuentro uno así. No sé si con la edad me he vuelto más mañosa para las historias. Menos mal que siempre hay más libros que tiempo.

Nueva información

Me acaban de contar una parte que no sabía de algo que sucedió hace años. Me cambió la perspectiva y ahora tengo qué revisar lo que había guardado en la memoria. Y es que cualquier pieza nueva cambia la construcción.

No es posible conocer todos los detalles de un acontecimiento y por eso tan cierto eso que hay dos lados (al menos) para cada historia. Preocuparse por recoger todas las versiones se convierte en la tarea de nunca acabar de quienes escriben la Historia. Y de nosotros que escribimos la propia también.

Es más alegre tener más detalles. El mundo se amplía. Es difícil guardar prejuicios si uno comprende. Y ayuda a tomar mejores decisiones. Además, la vida se vuelve más interesante.

Set de armar

Ten las piezas que encontré

vuélveme a armar

no va a salir la misma figura

faltan muchas partes

no importa si no nos gusta el resultado

me rompo tan fácil

que siempre podemos volver a empezar.

Todavía no termina

Me desperté pensando que era viernes. No. Esta semana es de las que duran tres. El tiempo me juega la vuelta. No ayuda estar cansada.

Antes de tener relojes y calendarios, marcar el paso de los días también era importante. Teníamos que poder predecir de alguna forma la transformación de las estaciones y las migraciones de la comida para sobrevivir. Conmemoramos fechas que se repiten. Y nos da la idea que todo avanza y todo vuelve. Supongo que por eso, en esta realidad, nuestro mundo es un globo y podríamos darle la vuelta. No seríamos los mismos. Pero regresaríamos.

Además, mientras menos tiempo de esta vida me queda, más me fijo en él. Nada más relativo que esa percepción de escasez. Y, eventualmente, llegará el viernes.

Los datos

He sido excelente abogada y no necesariamente una notaria excepcional. Tal vez es porque se me va un poco los detalles por ver las cosas que me parecen más importantes. No sé si sea bueno, simplemente sé lo que me da a mí.

Las habilidades ayudan a encaminar los gustos. Obviamente no son determinantes, porque hay personas que se sobreponen a sus dificultades y suplen la naturaleza con la perseverancia. Que, creo, tiene aún más mérito que a la gente que le sale todo fácil.

Simplemente también uno tiene que tener en cuenta de qué pata cojea para fijarse en qué hoyo no irse. Y, además, eso me ha instruido cómo no distraerme al momento de revisar detalles.

Música bonita

Me gustan muchos tipos de música. Alguna más moderna que la otra, no sólo de cuando yo era joven. Definitivamente hay un momento para escuchar algunas canciones y hay otras a las que uno regresa como a un par de jeans cómodos. Se vale que a uno le guste la música sin complicaciones.

La verdad es que se vale que a uno le guste lo que le gusta y punto. Sin tener que justificarse. Y si eso no se considera “de buen gusto”, igual no importa. Hemos tendido cada vez más a juzgar a los demás por cosas esencialmente personales y que no le incuben a otra persona, sólo al interesado.

Así que yo seguiré viendo comedias tontas de vez en cuando, tomando vino barato y escuchando música bonita. Cuando no, haré todo lo contrario. Y no hay nada de malo en ello.

Repetir

Este año salió la última temporada de una serie que me ha encantado. Y al terminarla, decidí volverla a ver. Estoy encontrando por qué me pareció tan genial y tiene qué ver con la forma en que desarrollan los personajes. Qué maestría en estudio de la condición humana. Y qué suerte poder volver a verla con el fin ya conocido.

Uno vive (sin guiones) su vida y toma esas decisiones que lo moldean, que llevan al futuro. No siempre sabe uno la importancia del momento cuando está sucediendo. Tal vez por eso mismo hay que vivirlos todos como si fueran importantes. Porque los seres humanos no podemos repetir la vida cuando llegamos al final. Y aunque sí, pasaría lo mismo que con volver a ver la serie: sólo estaríamos haciendo lo mismo, otra vez.

El ver hacia atrás en la vida ilumina pedazos relevantes. Y eso puede ayudar a tomar decisiones en el futuro. Claro que me gustaría pensar que lo que hago ahora es un esfuerzo coordinado para llegar a un punto deseado. Pero lo dudo. Menos mal que hay series de tele con esa ilusión.

Fue la luna

El perro despierto a medianoche

arrastrando el plato de metal

una taza de preso hace menos ruido

y me despierta, desde la medianoche

seguro fue la luna

y después el sol, que hoy sí brilló

tampoco duermo de día.

De todo esto tiene culpa la luna

que mengüe rápido

y que el perro no vuelva a somatar su plato.