Me gustan muchos tipos de música. Alguna más moderna que la otra, no sólo de cuando yo era joven. Definitivamente hay un momento para escuchar algunas canciones y hay otras a las que uno regresa como a un par de jeans cómodos. Se vale que a uno le guste la música sin complicaciones.
La verdad es que se vale que a uno le guste lo que le gusta y punto. Sin tener que justificarse. Y si eso no se considera “de buen gusto”, igual no importa. Hemos tendido cada vez más a juzgar a los demás por cosas esencialmente personales y que no le incuben a otra persona, sólo al interesado.
Así que yo seguiré viendo comedias tontas de vez en cuando, tomando vino barato y escuchando música bonita. Cuando no, haré todo lo contrario. Y no hay nada de malo en ello.
