Me acaban de contar una parte que no sabía de algo que sucedió hace años. Me cambió la perspectiva y ahora tengo qué revisar lo que había guardado en la memoria. Y es que cualquier pieza nueva cambia la construcción.
No es posible conocer todos los detalles de un acontecimiento y por eso tan cierto eso que hay dos lados (al menos) para cada historia. Preocuparse por recoger todas las versiones se convierte en la tarea de nunca acabar de quienes escriben la Historia. Y de nosotros que escribimos la propia también.
Es más alegre tener más detalles. El mundo se amplía. Es difícil guardar prejuicios si uno comprende. Y ayuda a tomar mejores decisiones. Además, la vida se vuelve más interesante.
