El deber de la niña, dos veces, un sillón, un pedazo de carne, el trasto entero de berenjenas horneadas que hice… Se ha comido tantas cosas que no entiendo cómo vive aún.
Tener perros es un rollo tan distinto de todo lo que me ha tocado. Es alegre. Los perros han estado con nosotros desde antes que supiéramos hablar, según algunos antropólogos.
Tal vez lo mejor es la compañía. Y espero no ser la única que les habla como si me entendieran.
