Nos damos por partes
cuando estamos con otro
recibimos algo a cambio
o deberíamos.
¿Cuál parte mía te quedaste?
No importa. No la quiero.
Tampoco la tuya.
Nos damos por partes
cuando estamos con otro
recibimos algo a cambio
o deberíamos.
¿Cuál parte mía te quedaste?
No importa. No la quiero.
Tampoco la tuya.
Ya pasó el humo
sólo queda el fuego
ni siquiera hay un puente
no puedes regresar
no te quieres quedar
pero siéntate y veamos todo arder.
Te conozco tan bien
que necesito verte de nuevo
me he perdido los detalles
que le agregas a tu vida.
Tuve el mundo entero
sujeto de mi mano
no lo solté
y se me escapó el universo.
Todas veces son las últimas
nada regresa, nada se queda
cambiamos hasta la piel
todo desaparece
todas veces son primeras.
Prefiero el peso de tus palabras
que el vacío de tu silencio
es mejor la herida que sangre
que ahogarme sin oxígeno
la certeza de una razón
que la duda.
Detesto la duda.
Todo se rompe
en algún momento
nos hacemos pedazos
y no recuperamos
todas las piezas
donde queda un agujero
se erosionan las orillas
y cada dolor
lo hace más grande.
La piel que contiene mi sangre
se expande con ganas de reventar
me hierve y duele
el fuego lo encendiste tú
me dejaste sola para apagarlo.
Recoge las flechas
que no dieron en el blanco
las demás
las llevo puestas.
Si puedes verlo, pregunta igual
las cosas no dichas carecen de forma
las palabras las revelan
se atrapan en el aire los castillos
y se construyen sobre lo que se cuenta.