Las palabras más suaves
son las más valientes al salir de la boca
porque si caen donde no las quieren
se rompen y no las volvemos a usar.
Las palabras más suaves
son las más valientes al salir de la boca
porque si caen donde no las quieren
se rompen y no las volvemos a usar.
Tantas canciones que me gustan
y no me hacían pensar en nadie.
Te las envié.
Hay un pozo
profundo y cristalino
con una fuerza gravitacional
que me atrae, me atrapa
quiero inclinarme en la orilla
buscar mi reflejo
y perderme en su fondo.
Entre lo que me gusta
y lo que necesito
está lo que me conviene
y, después, tú.
Entre los recuerdos de alguien más
existo como algo de todos los días
sin ser cercana,
como una canción de desencuentros
que nunca escuché.
Pasemos de lo general a lo específico
acerca lo abstracto a lo concreto
habla de ti, no del mundo
lo lejano tiene su lugar afuera
yo quiero lo próximo
lo cercano, lo tuyo.
No todo vacío
necesita llenarse.
Se puede quedar abierto,
ligero,
en paz.
Vacío.
Aunque pudiera
no quiero vivir para siempre
en algún momento
me quiero bajar de este juego
ya basta de vueltas y pérdidas y ganancias
el cuerpo no aguanta
ni siquiera el amor dura
yo tampoco quiero vivir para siempre.
Te encontraría a mitad del océano
entre todos los carros del mundo
mezclado con mil clones
porque aunque no sepa dónde estás
sé quién eres.
Se me apaga el sistema
es demasiado estímulo
como encauzar un océano
en una pajilla.
Mejor cierro el dique
un momento, o diez.