Hace algunos años yo decía que si lo tengo que pedir, ya no lo quiero. Ridículo. ¿Cómo va a saber la gente qué darle a uno si uno no lo dice?
Creo que es una cuestión de no querer ser rechazado. Exponer una necesidad es ponerse vulnerable. Y eso es estar en peligro que lo lastimen. Pero no hacerlo, significa nunca sentir por completo. ¿Y de qué sirve vivir así?
He aprendido a ser clara cuando expongo lo que quiero. A ser flexible porque la otra persona puede tener una idea más interesante. Y a no aceptar menos.
