Me cuestan los cambios. Integrar cosas nuevas a mi rutina requiere esfuerzo mental. Hasta emocional. Me gusta la constancia y me perturba cuando no hay consistencia de resultados.
Y resulta que la vida es todo menos inmutable. Me lo miro al espejo. En mis hijos. En mis relaciones. No hay mucha opción. O crezco o me estanco .
Sinceramente me hubiera gustado que algunas cosas no cambiaran de forma tan radical. Es doloroso renunciar al futuro que uno tenía en mente. Pero es lo que hay. Y simplemente toca aprender a usar las nuevas formas .
