Lo que no se puede

Me encanta escuchar podcasts. Hasta he dejado de oír música en el carro, porque me siento más entretenida con la información que me dan los podcasts. Hay de todo, desde ciencia, hasta ciencia ficción, pasando por todo lo que pueda ocurrírsele a alguien con una boca y un micrófono. Entre ésos está uno de Jillian Michaels. Ella es muy simpática y honesta acerca de lo que le está sucediendo y el en el último episodio contó que se le estaba desmoronando su set de creencias: a pesar de sus mejores esfuerzos, intenciones y acciones, su show de tele ya no va más.

Cuando criamos hijos les decimos que, si se esfuerzan y trabajan duro, pueden alcanzar cualquier cosa. Pero eso no es cierto. Hay formatos básicos con los que nacemos que no podemos modificar (aunque, según algunos de mis podcasts, estamos cerca de llegar al transhumanismo, pero eso es otro costal de locos). No podemos cambiar las circunstancias de donde nacimos, ni la educación temprana que nos dieron, ni si nuestra mamá tomó o no ácido fólico. No podemos cambiar lo que piensa o siente la gente acerca de nosotros, sino no habría una sobrepoblación en la Friendzone. Poco podemos hacer por cambiar las leyes del país donde vivimos. Y, si el canal no es nuestro, es poco probable que podamos poner al aire un programa de televisión que no tuvo éxito.

Pero, y éste es de esos buenos «peros», sí nos podemos cambiar a nosotros mismos dentro de nosotros mismos. ¿Que no me gusta estar triste? Pues trabajo en eso y me lo quito. ¿Que quiero esforzarme más? Pues a hacerlo. ¿Que preferiríamos no quejarnos tanto? Nada más fácil que callarse.

El cambio interno, ese que nos alimenta para salir a batallar cada día, depende única y exclusivamente de nosotros. Eso es poder. Y no hay nadie que nos lo pueda quitar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.