Cuando le decía a mi mamá que me dolía la cabeza, me contestaba que era una buena seña… No me encantaba que me respondiera así. A veces uno sólo quiere consuelo.
El rol de padres, si uno hace bien su trabajo, es hacer que los hijos se sientan seguros, queridos y lo suficientemente incómodos como para querer ser independientes. Pero con ganas de regresar a sentir que son queridos.
No es trabajo fácil. Tal vez por eso, cuando mis hijos me dicen que les duele la cabeza, casi siempre les digo que es buena seña.
