Sé muy poco de compartir mis cosas, soy hija única. Lo cual no es lo mismo que egoísmo o falta de generosidad. Soy la primera en regalar lo que tengo o en preocuparme de la gente a la que quiero. Pero detesto compartir algo que creo que es mío, como si se pudiera gastar.
Hay cosas en la vida que sí se disminuyen cuando se comparten, todas esas cosas finitas que se acaban. Pero lo que realmente importa, crece cuando la damos. A cualquiera que tenga más de un hijo, entiende bien cómo se multiplica eso que uno creyó sólo poder sentir por una persona.
Estoy aprendiendo a que nada de lo que es mío, me puede faltar, aún si lo comparto.
