El dolor

Tener la vista nublada

esconde defectos, aumenta la luz

la felicidad borra, ignora, esconde

el dolor devuelve el enfoque

aunque no queramos ver.

Habitarte

Dejé una camisa en tu casa

quédatela, huele a lo que fui contigo

y esa ya no soy yo.

El cepillo de dientes lo tiré,

tampoco están mis fotos,

no quiero verte ni desde el papel.

No queda nada mío que me devuelvas

lo que te di, es tuyo

y lo que me llevo… no me lo puedo arrancar.

Nada es mío

Mi cuerpo no sigue instrucciones

no me avisa cuando cambia

se me esconden las palabras

y no controlo lo que siento.

Si ni siquiera me pertenezco entera,

¿por qué me miento

y creo que eres mío?

Llave

Eres una puerta cerrada

sin cerrojo

hay luz detrás, se escapa por debajo

y tu música la invitación que no extiendes

no de forma explícita

quieres que abra la puerta

sin decirme que lo haga

ojalá esta vez

sí entienda.

Sorpresa

Si te lo advertí

¿es realmente inesperado?

No me creíste

ese es el problema.

Ahora te sorprende

dónde me llevas guardada.

Yo nunca oculté

que quería tu corazón.

Casas con nombre

Paso frente a puertas con nombres

bordados en hierro, peinados con hiedra

que me dicen cómo se llaman

con la voz que habita mi mente.

¿Quién bautiza una casa?

Tal vez si hacerlo la hechizara

para encontrar siempre allí

a esa persona.

Debería entonces ponerle rótulo

al dintel de mi cuarto

e invocarte cada vez que lo paso.

Llévame al mercado

Quiero conocerte de hace años

pasear frente a la casa donde creciste

llévame al cine donde aprendiste a no ver una película

y cenemos en el primer restaurante donde pagaste la comida

te quiero conocer de antes, porque me gustas ahora.