Ser mamá en estos tiempos es un poco siempre quedar corta. Porque antes era suficiente cuidar casa y niños. Las mamás que trabajaban eran la excepción. Y claro que no les hacían la cosa fácil. Pero ahora ya no es suficiente quedarse en casa. Ni trabajar y pedir apoyo de familiares o contratarlo. Ahora hay que hacer las dos cosas. Y bien.
Sinceramente dan ganas de mandar todas esas expectativas sociales al caño. Lo que uno debería querer es hacer lo mejor que puede con lo que tiene. Y listo.
Me falta muchísimo para ser una mamá medianamente adecuada. Tengo tantos defectos que aún no supero, que mis hijos seguro necesitarán hablarles de mí a extraños. Pero he logrado poner todo lo que tengo en lo que se requiere de mí. Es todo lo que puedo hacer.
