Nunca me gustó la moda de los skinny jeans. Sobre todo porque nunca he sido skinny. Tampoco me gustan los jeans de cintura alta. En mis veintes, terminé usando jeans de hombre. Una combinación de saber que no tengo cintura y que mis piernas son grandes. Estar a la moda no es tan importante como verse bien.
Desde que Adán y Eva se taparon en el paraíso con hojas de parra, hasta ahora que ni con eso te tapan algunos, hemos pasado por distintas vestimentas. Desde utilitarias hasta ostentosas. La ropa es una especie de símbolo que sirve de atajo para muchas cosas y, como tal, tiene una utilidad tremenda. Hasta para determinar cuándo nos está diciendo una mentira.
Una de las mejores cosas de dejar de ser joven es soltar la necesidad de seguir la moda. Ahora defino un buen par de jeans como algo cómodo que se me mire aceptable. Y sigo detestando los skinny.
